Enseñar por competencias es asequible, fácil y divertido.

12 diciembre, 2014
aprendiz de brujo

CÓMO HACERLO BIEN EVITANDO A LOS ENEMIGOS DE LA ENSEÑANZA POR COMPETENCIAS.

Por estas fechas estarán todos los directores de centros educativos dándole vueltas al cómo implantar un sistema de enseñanza por competencias en sus colegios. O al menos deberían. Ya sé lo absorbente que son los previos a la Navidad: concursos de villancicos y de belenes, campañas solidarias de recogida de alimentos, festivales de Navidad, …evaluaciones…. El hecho es que la ley lo pide y en breve los inspectores de educación visitarán los centros para comprobar que efectivamente se está programando y evaluando por competencias.

Quizá,  sacando huecos, los directores se devanan los sesos con sus equipos docentes estudiando como implementar la enseñanza por competencias y yo aquí diciendo no sólo que es fácil sino que es divertido!!!

Y me confirmo en lo dicho, incluso conociendo a los enemigos de la enseñanza por competencias.  O precisamente por ello. Como conozco a los enemigos he desplegado una estrategia para vencerlos y que la enseñanza por competencias sea ¡por fin! la revolución educativa que estamos esperando. Espero que os guste, os sirva y con vuestras aportaciones personales podamos enriquecer la propuesta (que ya está siendo eficaz en algún colegio).

La LOMCE en su preámbulo dice: Las habilidades cognitivas, siendo imprescindibles, no son suficientes; es necesario adquirir desde edades tempranas competencias transversales, como el pensamiento crítico, la gestión de la diversidad, la creatividad o la capacidad de comunicar, y actitudes clave como la confianza individual, el entusiasmo, la constancia y la aceptación del cambio.

 Todas estas competencias van a ser formuladas, listadas, organizadas y ¡por fin! colocadas en las programaciones de aula por cada profesor. Y como siempre, hay muchos modos de hacerlo. Lo importante es no caer en lo que yo llamo

“Los síndromes del cambio”

El síndrome de Lampedusa

 Lo describo como hacer un trabajo de chinos para evaluar e identificar las competencias que se van a trabajar en cada asignatura, en cada curso y elaborar un vademécum para el uso de los profesores que contiene toda la información precisa.

 “Que cambie todo para que todo siga igual”. En la novela del Gatopardo se describe cómo los nobles de la isla de Lampedusa, tras pasar la revolución que ha cambiado el régimen de gobierno en un intento de acabar con sus prebendas, esperan a que se sitúen los nuevos gobernantes y se serene la situación para seguir como antes. En definitiva, hicieron estéril la revolución.

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¿Cómo sufrimos este síndrome en los colegios? Cuando con un gran despliegue de medios y recursos se elaboran complejos instrumentos de evaluación por competencias, multiplicando los ítems a evaluar y las variables de control que cuando el profesor lo implementa tiene que poner 3 ó 4 tipos de notas distintas por alumno generando un complejo método de evaluación que no ayuda para dar feedback al alumno sobre su desempeño. Cambia todo tanto, los procedimientos que se describen son tan complejos y meticulosos, que se pierde de vista lo fundamental y se llega a la falta de operatividad y a la propuesta de “quedarnos como antes”.

La causa es la ansiedad del centro por ajustarse a la ley, desplegando un sistema que intenta no dejar cabos sueltos y de implementación inmediata para cumplir con la inspección. También puede suceder por la falta de enfoque estratégico o de comunicación del equipo directivo que en realidad no sabe qué hacer.

El síndrome de los Pies Quietos

  Lo describo como esperar a que las editoriales saquen las programaciones incluyendo las competencias ¡y estamos salvados!

Que se enunciaría: “Como no sé lo que hay que hacer -y tampoco nadie lo sabe- no me muevo: tonterías las justas”

¿Cómo se sufre este síndrome en los colegios? Cada profesor elabora dos programaciones. Una la que entrega para la posible visita de la Inspección y la otra la que sigue en clase con sus alumnos que es: “la de siempre”.
Además, como me obligan a evaluar por competencias, se añade una columna más a la bien llamada “sábana” de poner notas (que cada vez es más ancha) y los profesores tenemos el valor de evaluar la adquisición de la competencia “sentido de iniciativa y espíritu emprendedor“ en la clase de lengua porque hicieron una lectura de un texto de negocios…. Como dirían Les Luthiers en su número de “La gallinita dijo Eureka”: “Señorrrrrr….¿y si el hombre de la bolsa tampoco quiere tomar la sopa?”

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¿Cuál es la causa de este síndrome de pies quietos? El problema nace del hecho de que nadie sabe cómo se come esto de las competencias. Y cuando digo nadie, no me refiero a los sufridos colegios que se ven obligados a implementar una programación en competencias me refiero a que ni siquiera la inspección educativa, menos los organismos de educación de la CAM y habría que ver si quien hizo la LOE y la LOMCE lo saben. Nadie es NADIE. La ley explica bien el fin que se pretende con el proceso, porque indica que el fin es mejorar la empleabilidad y mejorar los resultados de las evaluaciones internacionales (Lease PISA), pero no se explica cómo hay que hacerlo, mientras que simultáneamente siguen sometiendo a los colegios a pruebas externas “tradicionales” que contradicen lo que pretenden. El resultado es pies quietos: no vamos a meternos en hacer cambios en cosas que nadie sabe cómo hacerlas si además me van a evaluar por el método antiguo.

El síndrome de la Catástrofe

 Lo descibo como cuando sin una unidad o idea clara de por dónde ir proponemos a los profesores que cada uno vea lo que puede hacer sufrimos 

“Esto ha destrozado la ciudad. Vamos a ver qué podemos aprovechar de las ruinas y que cada vecino reconstruya su casa.”

¿Cómo se da este síndrome de la catástrofe en los colegios? Se reúne a los profesores en claustro, se les explica lo que dice la nueva ley sobre programar y evaluar las competencias y se les informa que vayan pensando cómo hacerlo porque el próximo curso tendrán que presentar sus programaciones con esas nuevas adiciones.

Esto causa un hastío del profesorado que cada pocos años tiene que cambiar, sin saber mucho hacia donde, ni cómo ni porqué, algo de su trabajo. Si el profesorado no es uno acostumbrado a la innovación y el cambio -lo que suele ser bastante común- se producen reticencias y crece el burn out y la ausencia de compromiso del profesorado hacia un proyecto común.

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¿Cuál es la causa? La resistencia al cambio que tenemos todos los seres humanos se acentúa cuando los cambios son continuos y no se aprecia el propósito final de los mismos. La sensación del profesorado es la de estar cambiando la disposición de los muebles en una habitación continuamente: muebles grandes y muy pesados cargados de una vajilla delicada y valiosa que se va desportillando con cada cambio. 

Real como la vida misma, ¿no?

Para hacer una correcta, feliz y eficiente incorporación del aprendizaje por competencias a nuestros colegios ya dí algunas claves en el post anterior. Añadiré ahora algunas más.

    • Es imprescindible tener una visión unitaria del proyecto integrándolo con otros proyectos existentes en el colegio. La unión hace la fuerza, concentra las energías y da unos resultados increíbles. Esto corresponde a la dirección del colegio.
    • Han de realizarse unos cambios metodológicos que sostengan la implementación del nuevo modelo de aprendizaje por competencias. Como decía Einstein, “no se puede seguir haciendo lo mismo y tratar de conseguir resultados distintos”.
    • No hay éxito si no es mediante la implicación del profesorado en el diseño y puesta en marcha del modelo de programación y evaluación de la adquisición de competencias por los alumnos.
    • Sacaremos todo el rendimiento mediante un sistema de feedback constante, grupal y positivo a los profesores y entre los profesores. Se ayudan entre ellos y se evita el control del superior si no es para cotejar la implementación del proyecto y facilitar ayuda a quien lo precise.
    • Se hará incluyendo la evaluación de las competencias mediante la descripción de rúbricas a la par que la evaluación de los contenidos. La forma, mientras no aparezca un nuevo R.D. determinándolo, lo fijan los profesores.
    • Imprescindibles: Una formación a todo el personal en la metodología del nuevo proyecto y el compromiso de la dirección por el proyecto aportando los recursos necesarios.
    • Atreverse. Es posible. FUNCIONA.

Hace poco entrevisté a una persona que me preguntó ¿crees en el aprendizaje por competencias? Yo le contesté que sí, que lo consideraba muy acertado. Ahora lo repito a la vez que digo: aprovechemos esta coyuntura para dar un buen meneo al sistema educativo. ¿Te apuntas a la revolución?

Elena Jiménez-Arellano Larrea

4 Comments

  1. Borja   23 diciembre, 2014 10:59 / Reply

    Elena. Te estás superando. Lástima que haya directivos que no te sigan pues avanzarían bastante en su linea ejecutiva de trabajo en sus centros.
    El síndrome Lampedusa ya lo he visto. Tristísimo el ver a profesores trabajar y trabajar en balde. Acaban muy desanimados y no es fácil que enganchen en otro proyecto pues se quiso amarrar todo.
    El síndrome de pies quietos. Lo que pasa es que ahora las editoriales están dando palos de ciego. Tienen que pasar a la era digital y dejar el papel. No saben si crear su plataforma y ser islas o unirse en la nube comunitaria. Y meten en sus programaciones un gazpacho de actividades del siglo XXI.
    No me atrevo a decir más claves para que haya un cambio. Como mucho el que haya mucha unión y paciencia de los equipos directivos y los profesores. Esto no se puede hacer de la noche a la mañana. Hay que dar clase y eso lleva su tiempo.

    • Item   26 diciembre, 2014 18:22 / Reply

      Ya hemos puesto en marcha con buenos resultados el proyecto en algunos colegios en los que hemos conseguido involucrar poco a poco a todo el profesorado, si, a todo, incluso a ese profesor que ya no quiere aprender más porque no confía ya en una nueva propuesta.
      El secreto es hacer la revolución desde la base, con acompañamiento, al ritmo que el trabajo diario permite y al ritmo en el que se puedan comprobar los avances sin demasiado riesgo antes de poner toda la carne en el asador…
      Borja, funciona.
      Por eso el sábado 7 de marzo (Nueva fecha) queremos contarlo a todo el mundo que quiera asistir a nuestra sesión de trabajo: UNA SOLUCIÓN PARA ENSEÑAR POR COMPETENCIAS.
      Ya te he reservado butaca en la primera fila y hotel en Ana Teresa. 😉

  2. Edu Cavallo   5 mayo, 2016 12:21 / Reply

    La autora proyecta su espìrituo (ideologìa?) revolucionaria. Lamentablemente cada revoluciòn deja un tendal de muertos, heridos, torturas e injusticias. Como suele suceder en muchos teóricos el problema està en los docentes. Acá se propone: “Imprescindibles: Una formación a todo el personal en la metodología del nuevo proyecto y el compromiso de la dirección por el proyecto aportando los recursos necesarios”. Lo cual es una obviedad, dentro de este esquema donde los alumnos parecieran ser considerados actores pasivos, o màquinas epistémicas que responderàn a la nueva ideologìa. En cuanto a las respuestas docentes, despuès de pintar un panorama más bien sombrío sobre sus posibilidades y prejuicios, parece que la formaciòn será una cuestión exógena, competencias o guillotina serìa el planteo. En esta ideologìa no cabe ni siquiera sugerir cuáles son los inconvenientes del aprendizaje por competencias, que los tiene. Por empezar la misma definiciòn de competencia. La autora parece sugerir una dicotomía falsa: O adoptamos como sea lo que marca la ley o somos “incompetentes”. Pero como lo dice la autora, dentro de unos años vendrán otros teóricos a presentarnos otra “moda” salvadora y otra vez a mover los muebles.
    Mitos del aprendizaje por competencias me parece una posición más realista y por lo tanto con mayores posibilidades de éxito: http://ined21.com/mitos-del-aprendizaje-por-competencias/

    • Item   5 mayo, 2016 14:34 / Reply

      Muchas gracias por tus comentarios Edu Cavallo. Lo que propongo no es fruto de la teoría, sino de la experiencia. Y precisamente lo que subrayo en el post es que los afectados por las leyes y las decisiones de los equipos directivos de implementarlas sin saber a donde llevan son los profesores. Y por eso pido para ellos formación. Pero sólo con formación no hacemos nada. Los profesores necesitamos espacios de diálogo -que no existen en los colegios- y de reflexión sobre cómo enseñamos y los porqués y si podríamos hacerlo de otra manera. Y si, me parece que reflexión que facilita la formación abre panoramas nuevos a cualquier docente. He tenido con frecuencia la experiencia en congresos y cursos, de compañeros a mi lado comentando que tal y tal lo aplicarían para tal clase, tal momento o tal alumno… y se nos abrían luces nuevas, nuevos caminos -o no tan nuevos- para afrontar diversas circunstancias del aprendizaje.
      En cuanto al artículo, gracias, ya lo conocía, de hecho lo habré usado para elaborar contra-argumentos en algún otro post :) y claramente en algunas cosas tengo un punto de vista distinto quizá porque he tenido alguna experiencia distinta. Si, creo que las competencias han venido para quedarse una larga temporada con nosotros los educadores.

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