Invitando a cenar al bilingüismo

17 septiembre, 2015
mesa happy americana

EL BILINGÜISMO EN LOS COLEGIOS

Hace unos cuantos posts y muchos siglos me planteé la pregunta siguiente:

“ ¿A qué cuatro personajes de un centro educativo te gustaría sentar a tu mesa a cenar?” Se entiende que para someterles “al tercer grado” mientras saborean delicias culinarias…

Respondí que me gustaría invitar a la educación personalizada, a la educación integral, a las tecnologías y al bilingüismo.

Hoy me ha tocado en esta cena sentarme al lado del bilingüismo y le voy a freír a preguntas.

Tengo una amiga de La Mancha que siempre me dice que a su madre no le hace tanta gracia José Mota, porque lo que Mota representa lo ve ella por las calles de su pueblo cada día corregido y aumentado.

Y precisamente por eso, a mí, @JoseMotatv me encanta. Porque es real como la vida misma, porque se ríe de su sombra, porque me veo reflejada en sus sketch (soy más Blasa que vieja del visillo, más niño al que el dire le tiene manía que dire…) y veo muchos aberronchos de la vida, cansinos históricos,… Es un humor de niño grande que ve las cosas con sinceridad y sencillez: si el traje nuevo del emperador no es tal, lo dice.

Y con esa mirada ingenua y nada de especialista, me quiero acercar a preguntarle a mi vecino de mesa ¿Bilingüismo en los colegios, sí o no?, ¿bilingüismo o colegio con un nivel estupendo de inglés? Y ¿qué tipo de bilingüismo?, ¿inmersión total, modelo Comunidad de Madrid o un intermedio?.

Como veis mi osadía no tiene límites, así que espero ver muchos comentarios de sesudos y expertos en el tema que enriquezcan o corrijan mis aportaciones.

Antes de responder a ninguna pregunta pediré la presencia de mi abogado que me dice: “defina usted bilingüismo”. ¡Ja, ja, ja, qué gracioso! Esta es la típica pregunta-trampa de abogado. Porque bilingüe, en mis tiempos, significaba “que habla dos lenguas”. Hablar: manejarse con soltura en el lenguaje oral para comunicarse con los seres humanos.

Irlanda

Por lo tanto bilingüe era la persona capaz de hablar tanto en español como en otra lengua con soltura y corrección, de tal modo que si en tal país viviera no tendría problemas de comunicación.

Y en mis tiempos, si querías ser bilingüe a pesar de que el nivel de inglés en mi colegio era superior, no había más opción que pasar alguna temporada en verano o durante el curso académico en alguno de los países que hablaran esa lengua. Eso nos permitía aprender la lengua con sus usos más comunes y además las costumbres y cultura de ese país que explicaba en gran parte las idiosincrasias de su lengua.

Ahora, de un modo muy sensato y dado la importancia inexcusable que tiene comunicarse correctamente en inglés, se ha querido, con un principio de inclusividad y accesibilidad (que nadie se quede fuera y que todos puedan acceder a aprender inglés) aumentar el impacto del inglés en el currículo español implantando los colegios e institutos bilingües de la CAM en los que hay un mayor número de horas de inglés porque hay asignaturas que se imparten en esa lengua. En otras autonomías no sé cómo anda la cosa… esto es lo malo de tanta autonomía…

bilingue

 Y se ha puesto en marcha una verdadera movida en la rotulación de todos los colegios y en cada cartel de cada colegio privado o concertado ha aparecido el rótulo: “Bilingüe”
¿Qué hemos mejorado en el aprendizaje con este sistema que llamo de “bilingüismo por horas”?

No tengo evidencias de mejores resultados en la capacidad de hablar en inglés de los alumnos que siguen este modelo bilingüe, pero de lo que si tengo certeza es que:

  1. Se ha generado una conciencia de lo importante que es el dominio de la lengua inglesa.
  2. Los profesores andan como locos certificando su nivel de inglés, estudiando inglés… Esto siempre es bueno: los beneficios de la formación continua nunca será suficientemente ponderados.

¿Qué hemos estropeado en el aprendizaje con este sistema de “bilingüismo por horas”?

Este modelo de bilingüismo tiene muchos detractores incluso entre los que lo han implantado, que argumentan lo siguiente:

  1. Para aprender inglés se dejan de aprender otras cosas. Por ejemplo se aprende a decir todos los huesos del cuerpo humano en inglés, pero no los aprenden en español. ¿Y de que le sirve al médico que llegue el niño y le diga que me duele el collar bone si el médico no habla inglés? O se invierte más tiempo en clase de science aprendiendo el vocabulario en inglés que aprendiendo a hacer un esquema-resumen del tema.
  2. Aprenden nuevo vocabulario, y los padres se sorprenden cuando el niño de tres años señala sus rodillas y dice “knees”, pero no aprenden necesariamente a hablar la lengua o a hablar de cosas cotidianas.
  3. Se aprende inglés (o al menos alguna cosa) y en cambio no saben por qué celebran los americanos el Veterans’ Day o incluso el Black Friday que los comercios han importado para vender más. Es decir, se obvia la cultura que subyace detrás de la lengua que se aprende.
  4. Finalmente, argumentan que hay “más sufrimiento en inglés” entre otras cosas porque los profesores de secundaria y bachillerato no están preparados para impartir las asignaturas en esa lengua y se pierden contenidos …y los nervios cuando oyen hablar a algunos profesores.

Todos estos son problemas que se pueden eliminar o paliar si el colegio se determina a ello incluyendo formación constante de su profesorado que incluya viajes a los países angloparlantes, inclusión de personal nativo, actividades culturales de los distintos países anglófonos, etc.

Hay otros modelos de bilingüismo que son los de inmersión de inglés total en el colegio mientras en casa se habla castellano. A este modelo le voy a llamar “bilingüismo a jornada completa”.

australia

Este modelo de bilingüismo en inglés, sólo se puede poner en marcha en un colegio en España en tres casos (creo): si ofreces enseñanza americana, británica o de colegio internacional (IB). Esto quiere decir que para que un colegio enseñe todo en inglés debe seguir un programa no español, donde el currículo que ofrecen estos colegios son los aprobados respectivamente por el gobierno americano, británico o por el International Baccalauréate.
Un colegio en España que quiera implantar estos modelos se va a encontrar con dos problemas:

  1. Encontrar profesores preparados para impartir los programas en inglés y certificados por los correspondientes organismos
  2. Las convalidaciones de sus alumnos y su acceso a la universidad. Con la LOMCE se permite que los alumnos que hayan cursado el IB y aprobado su certificado, accedan a la universidad después de los que han cursado su bachillerato español. En tercer lugar pueden acceder los que tengan títulos europeos equiparables. A partir de 2018 cada universidad establecerá sus propios exámenes de acceso y entonces habrá que analizar detenidamente qué pide cada una.

Al margen de estos problemas nos podemos preguntar igual que arriba qué cosas mejoran el aprendizaje y qué cosas empeoran con el “bilingüismo a jornada completa”.

 canada

Mejora: indudablemente el conocimiento y uso cotidiano del inglés. Por otra parte, todos los posibles inconvenientes que existen en el llamado “bilingüismo por horas” desaparecen. Aunque debo contar que he hecho una mini-investigación por la cual me he enterado que en estos colegios de “bilingüismo a jornada completa” en los recreos se habla español a menos que haya algún nativo en lengua inglesa en el grupo de juegos. Por lo que tampoco se aprende tanto del inglés cotidiano y coloquial que se puede aprender en un recreo de colegio nativo.

Empeora: el conocimiento de la riqueza cultural española: no se estudia apenas historia ni literatura española. Y no se sigue el currículo español, con las ventajas e inconvenientes que eso suponga según los casos. Esto claramente se puede paliar mucho con proyectos concretos en los centros educativos.

Una cosa es cierta. Sin saber inglés hoy en día no se va a ninguna parte. Ya es tan básico como ser capaz de manejarnos en nuestro propio idioma.

De hecho hay que aprender pronto y bien el inglés para ir incorporando otras lenguas como el chino, el alemán, al árabe, el francés, … cuantos más mejor, porque nos abrirán muchas puertas no sólo para trabajar en ambientes internacionales, sino para apreciar la diversidad cultural, entender otras culturas y enriquecernos sin límites.

Imagina la cantidad de amistades a las que se abre tu corazón, la cantidad de libros más que puedes leer (en V.O. 😉 ), la cantidad de pelis que puedes ver oyendo la voz auténtica de los actores, la barbaridad de cosas nuevas que vamos a aprender sabiendo a hablar la lengua y a amando las costumbres de otros países: La vida se multiplica hasta el infinito en oportunidades para ser feliz.

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