La Feria del Libro y el kitesurf.

6 junio, 2014
feriadellibro

PENSAR Y ARRIESGARSE: INGREDIENTES PARA LA REVOLUCIÓN EDUCATIVA

Acabo de darme un atracón de lectura del puñado de libros que me compré en la Feria del Libro. Leer es inspirador. Ir a la feria del libro con dinero, peligroso.

He comprado novelas, libros sobre educación y tentada he estado de comprar unos cuantos de excursiones por la sierra de Madrid, os lo digo: la feria del libro es peligrosa.

Y ya que estaba en el “modo lectura” he aprovechado para leer una pila de informes que empresas y organismos internacionales han emitido sobre los trabajos del futuro, las habilidades que requiere y requerirá el mundo  en los próximos años, la situación de la educación en el mundo y la correspondencia entre educación y mundo real.

Conclusión: además de tener una sobredosis de lectura -¡lástima de los libros de excursiones que no me compré!- he reconfirmado mi idea de la necesidad urgente de una revolución educativa.

Hace falta una revolución educativa en España y en otros países europeos porque los sistemas actuales adolecen de un exceso de rigidez: los centros educativos  tienen poca autonomía para adecuarse a los requerimientos de sociedad, de los tiempos y de su propio alumnado. En esta rigidez se quiere sistematizar y controlar todo desde arriba, tanto, que los cambios son lentos, penosos y al final ineficaces.

Propongo una revolución que se proponga educar para la vida, para la vida que insiste en llevarnos a sitios donde no hemos estado antes y nos obliga a salir de la rutina y de la comodidad para andar hacia adelante.

¿Una estrategia para esta revolución? Comenzar -desde ya- a usar el porcentaje de libertad en plan de estudios que nos otorga la LOMCE atreviéndonos a innovar y a introducir en el currículo nuevas cosas en beneficio de los alumnos y su futuro y una veza puestas en marcha compartir entre todos los centros educativos las mejores prácticas. Así se extiende el buen conocimiento y se pueden corregir los errores lo antes posible.

Esto requiere dos cosas muy difíciles de hacer para un colegio:

1. Atreverse a hacer cosas distintas sin el respaldo de “lo dice la ley” y por tanto exigiendo al colegio mucho estudio, análisis, reorganización de recursos, búsqueda de financiación, inversión en la formación de su equipo de profesores,  etc. y

2. Arriesgarse a que haya que ir haciendo rectificaciones al rumbo si se cotejan que los resultados no son los esperados con las consiguientes quejas con razón y reticencias del profesorado que tendrá que cambiar de nuevo de plan y de los padres.

Por eso hablaba del Kitesurf,  ese deporte que es una mezcla de esquí acuático y wind-surf que consiste en hacer surf sin necesidad de olas porque una gran cometa hace de fueraborda. Estuve en San Juan –Alicante- unos días de especial viento y el espectáculo en la playa era asombroso: veinte o veinticinco kitesurfistas, vestidos con su traje de neopreno haciendo mangas a la velocidad del rayo -el viento era fuertecillo- durante horas. De vez en cuando alguno nos agasajaba con una pirueta en el aire. En algún caso pensé “a este se lo lleva el viento como un globo de helio”, pero no, controlaban muy bien la pirueta y regresaban al mar a seguir haciendo mangas. Yo suspiraba de alivio y seguro que él o ella (por la distancia no lo podía apreciar) disfrutando con el subidón de adrenalina y con el “farde”.

kitesurf

La innovación, la revolución que tenemos que emprender en los colegios, es como hacer kitesurf.

No necesitamos del fueraborda del Estado para que tire de nosotros, pero necesitamos quitarnos un poco la aversión al riesgo y lanzarnos a la pirueta. Los expertos dicen que es un deporte muy fácil el kitesurf. Con 4 clases ya estás kitesurfeando  y con pocas más haciendo piruetas. Pienso que la innovación en los colegios la vemos todos necesaria, pero hace falta un grupo de valientes, los que se inventan el deporte, los que lo prueban para decirnos: “en 4 clases está hecho: kitesurfeas”.

Necesitamos un grupo de valientes. Un grupo de colegios que decidan comenzar a hacer las cosas diferentes pensando en los alumnos, pensando en su futuro y no miedosos de dejar de pisar la tierra firme. Un grupo de valientes. que no un grupo de insensatos. Y por eso hay que medir el riesgo y minimizarlo.

Para minimizar estos riesgos hay dos factores críticos o dos pilares insustituibles:

1.La nueva estrategia de cada centro educativo se establezca contando con la participación del profesorado: la pieza clave, el artífice de cualquier reforma es el profesor.

2.Contar con un experto asesor externo que desde fuera aporte la visión del panorama amplio, del futuro y controle la coherencia del nuevo rumbo, su eficiencia y eficacia, proporcione una visión independiente, recopile datos para valorar el trabajo realizado e impulse los logros [1].

Puede resultar fácil plantearse una reforma “desde arriba”: los directivos piensan un plan y los profesores lo ejecutan. El problema es que con este procedimiento no existe vinculación ni compromiso del profesorado con el proyecto y por lo general no se obtiene resultados más que parciales a largo plazo. Un plan estratégico educativo elaborado con la participación de todo el profesorado requiere mucha preparación, unas metas claras establecidas por los directivos y consensuadas por todos, una guía firme del asesor externo y de los directivos y mucho trabajo, pero produce satisfacción y éxitos.

La clave, por tanto, son los profesores. La clave es tener un equipo motivado y 100% competente.  

Y de eso hablaremos la semana que viene.

Elena Jiménez-Arellano Larrea

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2 Comments

  1. KOL   6 junio, 2014 12:00 / Reply

    1. Decidido: voy a probar esto del kitesurf!
    2. Todavía lees libros de papel ??!!

    • Item   6 junio, 2014 14:58 / Reply

      1. Te pega todo.
      2. ¿Que si leo libros de papel?? Si, me encanta, no puedo resistirme a pasar hojas, volver, subrayar (pecado mortal de los libros donde lo haya), voy al final, vuelvo al principio, leo varios a la vez… Si! leo libros de papel y aunque algún día serán de otro material que no será precisamente celulosa, apuesto a que no desaparecen.

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