¿Visionarios o creadores de futuro?

15 abril, 2016
robot y dedo

SUEÑA, QUE ALGO QUEDA.

Algunos de mis lectores me dicen que a veces no saben a dónde voy a ir a parar cuando leen la anécdota inicial. Aviso a navegantes del Nautilus, esta vez, tampoco yo lo sé del todo. Si sale con barbas San Antón….

Cuándo los escritores o los guionistas de películas de ciencia ficción escribieron sus líneas imaginarias sobre el futuro ¿Hacían una proyección sobre la evolución “lógica” de la ciencia y por lo tanto eran visionarios de lo que iba a suceder o simplemente ponían su imaginación a volar y los hechos narrados eran las semillas necesarias en la mente de los que años más tarde hacían real la ficción, siendo por tanto creadores de futuro?

Quiero decir, ¿sabían muchísimo, o soñaban gratis generando realidades futuras?

Pensemos por ejemplo, en Julio Verne.   Y copio de “Biografías y Vidas”

tierra luna

“Jules Verne; Nantes, 1828 – Amiens, 1905 Escritor francés considerado el fundador de la moderna literatura de ciencia ficción. Predijo con gran precisión en sus relatos fantásticos la aparición de algunos inventos generados por los avances tecnológicos del siglo XX, como la televisión, los helicópteros, los submarinos o las naves espaciales.”[1]

Aquí usan el verbo “predecir”, que indicaría que Verne sabía tanto, que fue capaz de describir la evolución de la ciencia y la tecnología. Yo, en cambio, pienso que Verne sembró semillas de futuro en el sentido de: “Si lo puedes imaginar lo puedes lograr” y de “El destino tiene sentido, el destino te lo forjas tú” (Una cosa la dijo Einstein, y otra Antígona en una versión musical).

Para sembrar estas semillas de futuro, Verne hizo un buen trabajo de investigación previo a la escritura de sus libros, pues como se explica en su biografía “En 1864 se enfrascó en la redacción de Viaje al centro de la Tierra, para lo cual se aplicó a la geología, la mineralogía y la paleontología.”[2]

Quiero subrayar que además de saber, soñó el futuro. Soñó el futuro y se hizo realidad.[3] 

¿Y por qué hago toda esta divagación que no deja de ser filosófica? Segundo, porque los artículos que he leído sobre el futuro de la educación y de la tecnología que me ha enviado mi amigo Carlos –que ahora os destriparé como suelo- están generando el futuro. Primero, porque en mi cuarto de estar me dicen, como a San Pablo en Atenas, “Ya te oiremos mañana”, y yo esto, o lo cuento o reviento.

 

robot

El primer artículo que me inspiró, es del Washington Post y se titula “El próximo trabajo de moda en Silicon Valley es para poetas”[4] Explica que debido a la creciente tendencia a instalar asistentes virtuales, los escritores de los textos que hablan las Inteligencias Artificiales (IA) deben enfocarse en hacer que la conversación parezca natural. Por eso cuando escriben, imaginan a la IA con una personalidad bien definida, con carácter, que incluso hace chistes y gasta bromas al usuario.

Un ejemplo de IA lo tenemos en Siri. Yo le acabo de pedir que me cuente un chiste ¡y me lo ha contado!! “¿Qué le dice un dos a un cero?…..Veinte conmigo!” Aún me estoy riendo. Me río fundamentalmente de la tontería de pedirle a una IA que me cuente un chiste. También le he preguntado si aprende igual que mi teclado que cada vez predice mejor mis palabras, me ha contestado “buena pregunta” … Luego le he pedido que me busque un restaurante por la zona y me muestre el camino al Auditorio desde la oficina y ha hecho ambas cosas muy eficientemente diciendo: “Elena, esto es lo que tengo sobre restaurantes por tu zona”. Creo que Siri es una IA poco desarrollada. El teclado de mi móvil al menos aprende.

El caso es que esto no es un sueño, es tecnología real que ya estamos usando y que algunos, como Mark Zuckerberg, dicen que van a invadir nuestra vida cotidiana. Llegará un momento que Ray Kurzweil –director de ingeniería en Google- llamó “the singularity” y ha predicho para 2045, donde la inteligencia de las máquinas supere la nuestra. Este es el segundo artículo.

robot y persona

Los sentimientos que despierta esta “singularity” se resumen en dos bandos: los que ven el mundo tipo Terminator donde las máquinas tiene el control, y los que tienen una visión más utópica donde los robots hacen todo el trabajo mientras las personas se lo pasan bien en otras tareas más relajadas.[5] No sé por qué razón, pues no he analizado esto a fondo, pero tengo una certeza -creo que sé de dónde me viene- que me hace ser de un tercer bando: habrá muchas más máquinas bajo el control humano, pero nunca se acabará el trabajo.

En el tercer artículo, de Harvard Business Review, Joseph E Aoun[6] explica que en el año 2015 se han generado un cuarto de millón de puestos de trabajo “híbridos” es decir, que requerían conocimientos de un área que llamaremos “tradicional” unidos a conocimientos avanzados de tecnología. Por ejemplo: “director de marketing automatizado”, “Tecnologista forense” o “Contador de historias digitales”. Dice que las universidades no ofrecen estos títulos y que las empresas además requieren muchas otras competencias por parte del posible candidato. Aporta como solución que se estudie por proyectos basados en problemas reales donde se acceda transversalmente a varias materias distintas y que se trabaje cooperativamente.

¿Cómo se unen en mi cerebro estas tres historias: siembra semillas de futuro, “singularity” y trabajos híbridos?

I have a dream… si, tengo un sueño como el de Martin Luther King.

El futuro del mundo depende de lo que hagamos hoy en la educación. Cada día en las aulas preparamos a las personas que nos curarán, legislarán, crearán las calefacciones no contaminantes y los cohetes con los que iremos a la luna de vacaciones.

Pero en las aulas aún enseñamos el pasado. No por los contenidos, sino por la forma, que impide a veces a nuestros alumnos adquirir las competencias necesarias para ese futuro que requiere conocimientos híbridos y multitud de competencias. Porque nos sigue costando dar feedback positivo abundante y concreto para iluminar el camino del estudiante en sus siguientes viajes. Porque seguimos queriendo tener todas las respuestas y no les enseñamos a  plantearse todas las preguntas, incluso esas que no tienen respuesta,….

No soy ajena a lo que cuesta llevar a la práctica estas y otras cosas que forman parte de lo que necesita el futuro. Y soy consciente de la cantidad de obstáculos que tenemos cada día, en primer lugar emocionales, que nos exigen entrenar competencias que nadie nos enseñó.

A pesar de todo, no caigamos en el desánimo, en el cansancio. A pesar de todo yo sigo teniendo un sueño. Es un sueño profundamente enraizado en el sueño de un educador.

Mi sueño es que nos despertaremos un día y todos nuestros desvelos habrán dado fruto: nuestros sueños se habrán hecho realidad. Sueño con aulas donde los alumnos trabajan con autonomía en equipos sobre proyectos transversales. Sueño con aulas donde la risa es parte del trabajo, porque el ja, ja , está muy cerca del aja! Sueño con clases donde formamos a toda la persona humana y no sólo sus cerebros. Sueño con profesores motivados, formándose continuamente, investigando, tramando, planeando… Sueño con padres que participan del proyecto trayendo la calle al aula o invitando a los alumnos a la calle a ver la vida real. Sueño con que esto -que leo como las mejores prácticas de algunos colegios- sucede en todos. Sueño con que en las aulas enseñamos a soñar el futuro.

Son importantes los sueños. Esos sueños ilusionantes y retadores que nos mueven a hacer cosas grandes. Mi experiencia es que si los alimentas, cuando encuentran un hueco por dónde entrar en la realidad lo hacen. No dejes de soñar.

Y cuando se cumpla un sueño sueña otro. El mundo te lo agradecerá.

Elena Jimenez-Arellano

[1] http://www.biografiasyvidas.com/biografia/v/verne.htm

[2] Ibid.

[3] Y en el camino llenaba al mundo de felicidad: “Su tercer gran libro fue De la Tierra a la Luna (1865), cuya publicación despertó tal entusiasmo por los viajes espaciales que su despacho se inundó de cartas solicitando reservas para el próximo viaje lunar.”¿Os imagináis lo divertido que estaría Verne leyendo esas cartas de personas emocionadas por la posibilidad de ver el mundo desde arriba?

[4] “The next hot job in Silicon Valley is for poets”. https://www.washingtonpost.com/news/the-switch/wp/2016/04/07/why-poets-are-flocking-to-silicon-valley/

[5] http://techcrunch.com/2016/04/09/the-funny-things-happening-on-the-way-to-singularity/

[6] https://hbr.org/2016/04/hybrid-jobs-call-for-hybrid-education

2 Comments

  1. Borja   17 abril, 2016 11:58 / Reply

    Elena, hoy has estado muy filósofa.
    Es bueno soñar, pero para soñar tienes que estar calmado. Y esto no es fácil de conseguir por los docentes. Vamos acelerados. Es muy bueno estar tranquilo, dándole vueltas a tu asignatura para ver cómo hacer para que enganchen otra vez. No se pude innovar si vamos derrapando. No seremos creativos si no nos detenemos.
    Veo profesores con un afan de hacer cursos, master, asistir a jornadas…Bien pero insuficiente. Yo no quiero CV larguísimos… La formación es necesaria pero la tenemos que reposar, rumiar, la tenemos que ir poniendo en práctica, hacerla propia para los nuestros pues será distinta a la teórica recibida.
    Lo que nos queda claro es que el profesor debe ser incorformista, soñador, rebelde, ambicioso, inagotable, disfrutador…Sobretodo porque los políticos no nos lo van a solucionar y en vez de seguir quejándonos de lo malos que son uno tiene que coger las riendas e ir en busca de la aventura.

    • Item   10 mayo, 2016 10:35 / Reply

      Gracias por tus comentarios Borja. De hecho lo que apuntas sobre la necesidad de tiempo para la reflexión del profesorado lo he oído ya esta semana un par de veces. Y sobre eso estoy pensando. Aún no tengo claro como enfocarlo, pero estoy preparando un post sobre ese tiempo de reflexión que me parece que es efectivamente LA CLAVE para una innovación con cabeza y no a tontas y a locas.

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