CREANDO EL FUTURO DESDE EL CAOS

Estamos viviendo unos momentos muy excepcionales que nos están exigiendo enseñar de un modo muy diferente al que estábamos acostumbrados.

Dar las clases de una forma muy distinta no sólo porque tenemos que usar una tecnología que hemos ido aprendiendo sobre la marcha, sino porque tenemos que usar unas estrategias diferentes porque los estados de ánimo y el desgaste emocional han hecho estragos en profesores y alumnos.

Aunque los profesores tenemos una gran capacidad para reinventarnos -que no sé si viene en el ADN del maestro o la hemos ido desarrollando con los múltiples cambios de leyes educativas- nos flaquean las fuerzas.

Hace poco volví a ver la película “El tormento y el éxtasis” que cuenta el momento en que Miguel Ángel pintó la capilla Sixtina. Me ha inspirado para escribir estas líneas.

Miguel Ángel es un artista de la escultura. Llega a Roma para hacer el mausoleo de Julio II que estará compuesto por unas 50 figuras monumentales en mármol. Miguel Ángel mira embelesado la enorme piedra de mármol que le acaba de llegar de las canteras de Carrara y ve dentro la figura del Moisés que va a esculpir. Es un pedazo de piedra y ya ve lo que va a llegar a ser.

Ver lo que van a llegar a ser nuestros alumnos es lo que nos renueva la energía a los maestros, nos da fuerza y aumenta nuestra creatividad; ver en el mármol en bruto la preciosa y maravillosa escultura que se desarrollará. En esto nos tenemos que enfocar para superar el desgaste emocional de esta situación de encerramiento, incertidumbre y por qué no decirlo, caos.

Miguel Ángel está trabajando en lo que le encanta y sabe hacer muy bien, que es esculpir, cuando le llama en Papa y le pide que deje todo porque quiere que le pinte el techo de la capilla Sixtina.

Vamos, parecido a esto del coronavirus, que llega de repente y nos pide seguir siendo artistas de la educación en un área distinta a nuestra especialidad. Y pasamos del “combate” cara a cara a un combate con armas nuevas, que requiere nuevas estrategias.

Miguel Ángel a regañadientes empieza el trabajo. Contrata a los mejores expertos del arte de la pintura al fresco y termina las primeras figuras. Pero está descontento del trabajo que ha hecho.

Lo mismo que nos está pasando a los profesores, estamos sumergidos en la vorágine digital, intentando que funcione y desanimados porque hemos dejado de mirar a la meta por culpa de los farragosos medios.

Tanto es su descontento que regresa una noche y destroza todo el trabajo realizado. Huye de la cólera del Papa y se esconde a trabajar en las canteras de mármol. Allí, un día encuentra la inspiración que necesita para pintar el techo de la capilla. Regresa, se lo presenta al Papa y como sabemos, realiza una de las obras de arte más reconocidas y más bellas.

En Twitter sigo a muchísimos profesores y veo que estamos en ese momento donde los maestros podemos derivar a quemarnos y destrozar nuestra obra o redescubrir el sentido de nuestra misión. Hemos aprendido y hecho muchas cosas que nos retaban, pero nos damos cuenta de que nos falta algo, nos falta el enfoque para seguir haciendo obras de arte con nuestro trabajo.

Y cuando estemos dándolo todo en las clases, reinventándonos para que nuestros alumnos aprendan disfrutando, con una metodología que habremos hecho propia, con un poco de aquí y otro de allá según conviene a nuestros alumnos y a nosotros mismos, cuando empecemos a estar satisfechos de nuestra obra maestra, llegarán los “noers”. Esas personas ancladas en el pasado o en las teorías que considerarán que lo que hacemos no es ortodoxo. Os llamarán herejes de la pedagogía. en exceso innovadores.

Entonces es el momento de defender nuestra obra maestra con uñas y dientes. A Miguel Ángel también le dijeron que ningún griego hubiera pintado así el cuerpo humano y que ningún artista podía soñar con igualar a los griegos, a lo que Miguel Ángel contestó “No digo que soy mejor, soy diferente: soy florentino, soy cristiano y pinto en este siglo. Yo diré a vuestra eminencia qué nos separa de los griegos,: nos separan casi dos mil años de grandes sufrimientos y Cristo y su cruz también nos separa de ellos y es esta diferencia la que quiero expresar en mis pinturas y pintaré la verdad a pesar de todos los hipócritas que me critican”

Parafraseando a Miguel Ángel diríamos: “no puedo seguir dando las clases igual que en el siglo diecinueve, además de dos siglos, nos separan nuevos conocimientos sobre el cerebro humano y el modo de aprender y además contamos con herramientas que entonces ni soñaban. No me rendiré y acabaré las innovaciones en mi aula… cuando las acabe”

Disfrutaréis viendo la película con una buena bolsa de palomitas. Es cine del bueno.

Tenemos que tomarnos un tiempo para descansar y para reflexionar sobre lo que queremos hacer con nuestras clases on-line. Porque hemos descubierto que no se puede dar la clase como siempre, que no podemos atropellarnos ni atropellar a los alumnos con la programación tradicional. Necesitamos nuestro tiempo de cantera y volver a ilusionarnos mirando el bloque de mármol.

Si lo hacemos, si paramos, descubriremos muchas cosas para mejorar y volver a disfrutar de nuestro trabajo.

Y si en esa reflexión descubres que necesitas inspiración o herramientas concretas, puedes acudir a nosotros talento@inspirandotalento.com o a nuestro blog inspirandotalento.com/blog donde encontrarás herramientas tanto en el área digital, como emocional y estrategias para facilitar las clases con las podrás crear el futuro desde el caos.

Si os habéis quedado con ganas de alguna idea para ser un buen y transgresor profesor, en este artículo “El lenguaje de la clase online” que me acaban de publicar en la revista Escuela Infantil de la revista de pedagogía Magisterio,  propongo algunas claves y herramientas que os pueden servir para descubrir algunos secretos de las clases online.

 

Elena Jiménez-Arellano

Profesora y coach. Directora de ITEM

elena.jarellano@inspirandotalento.com

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