Si, otro blog… ¡pero pretendo ser muy interesante!

Me enganché a twitter por culpa de una amiga que me inició un verano. Comencé siguiendo a un grupo de gente que decía cosas muy interesantes, con algunos coincidía en el planteamiento y con otros no. Con estos últimos mantengo discusiones tuiteras fascinantes pues me obliga a reducir mi pensamiento a 140 caracteres. ¡Sintetizar! ¡Qué arte! Con los primeros, en cambio, aprendí a retuitear y llegué a escribir “para que pensar un tuit si retuiteando unos cuantos me siento como si lo hubiera pensado todo yo sola”.

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