La Clotiruleta y el “Homo Ludens”

USAR EL JUEGO PARA MOTIVAR EL APRENDIZAJE

Anoche tuve la suerte de cenar y charlar con Rafa y Raúl, los creadores de #C21BeBrave, que nos contaron su trayectoria como emprendedores, y especialmente lo que han vivido desde el pasado lunes con el efecto #Clotiruleta.
Ellos, que usan Instagram para vender sus relojes, lanzaron una campaña entre sus seguidores a los que les proponían que después de “tirar a la #Clotiruleta” colgaran el resultado en su perfil citándoles. A cambio, un premio (bono de descuento) según el número de la #Clotiruleta.

Read More

Hacer tonterías por no pensar

LA MALDICIÓN DE PISA… Y DE LOS EXÁMENES

“Paloma torcaz mata a cinco hombres”. Así era el llamativo titular de la no menos llamativa noticia que contaba el caso de cinco hombres que murieron, uno tras otro,…¡ por intentar rescatar a una paloma de un pozo!

Read More

Men without chest

NEUROCIENCIA AL SERVICIO DE LA EDUCACIÓN

Este pasado fin de semana cuando asistía a un congreso, llegué tarde a una ponencia de la que desconozco el título y la argumentación y sólo escuché esta conclusión final que reproduzco de modo nada literal.

Read More

Manifiesto sobre la Literatura Lenta

LEER LIBROS. TAN A MENUDO COMO SEA POSIBLE. EN SU MAYORÍA CLÁSICOS.

Vacaciones. Un tiempo increíble para hacer mil cosas que no hemos tenido tiempo de hacer durante el curso escolar. Tiempo de descanso que no significa “tumbing, hacer nading y perder ese tiemping”,  sino tiempo para enriquecernos con deportes, excursiones, amigos, contemplación de la naturaleza…LECTURA.

Read More

¿Te quejas o haces algo?

LA QUEJA ES ESTÉRIL, LA ACCIÓN SALVA VIDAS, PARA EMPEZAR LA TUYA PROPIA.

“Que estoy indignada y asqueada no empieza a describir como me siento por los ataques de hoy (las bombas en el aeropuerto y en el metro de Bruselas). Yo he sido #Charlie, Yo he sido #Beirut, Yo he sido #París, he sido y #soyTurquía y # soySiria cada día. Hoy también #soyBruselas. Espero que esto no sea un concurso de aflicción, sino una llamada a la acción para que no tenga que seguir siendo “#algo” cada mes. Rezo por mis amigos en Bruselas[1]

Ayer escribía esto mi amiga Marta en Facebook y cuando lo leí sentí que estaba describiendo todo lo que me pasaba por dentro: dolor y llamada a la acción.

En cambio, oí en la radio las quejas de algunos contra los políticos, la policía, el gobierno europeo,… y me dejó un regusto amargo. Las quejas siempre llevan a eso, a una tristeza promovida por la aparente incapacidad para hacer nada. Frustra a uno mismo y desanima a otros. Generan inmovilismo, incapacitación, impotencia, tristeza.

La palabra queja tiene una doble acepción en el diccionario:

  1. Resentimiento o disgusto que se tiene por la actuación o el comportamiento de alguien.
  2. Reclamación a causa de un desacuerdo o disconformidad con una situación.

Te invito a reflexionar sobre cuál de las dos acepciones es la que más practicas.

Y no me refiero sólo a cómo es tu respuesta ante ataques terroristas como el de ayer o tantos otros hechos, que si te paras a reflexionar nos han indignado en los últimos años: pobreza y mendicidad, injusticias sociales, desigualdades en el trato por las instituciones, guerras,… Me refiero también a situaciones cotidianas que generan resentimiento o disgusto.

Te pregunto: ¿Eres quejica o solucionador?

LA QUEJA ESTÉRIL

CUANDO NOS QUEJAMOS EXPRESAMOS UNA FRUSTRACIÓN PORQUE ALGO NO HA SALIDO COMO ESPERÁBAMOS.
En la queja estamos llenos de un torrente de emociones negativas nacidas de nuestra incapacidad de cambiar eso que no ha salido conforme a nuestros deseos y lo transmitimos a quien nos escucha. Qué calor, qué frio, qué lento, qué rápido, que marrón, qué desorden, qué rollo, ¡vaya! Aún no está preparado el desayuno, el informe,  la sesión, la clase,… ¿Pero aún…?, ¿no dijeron/dijiste que esto estaría /sería así…?,…

Esta queja -que corresponde a la primera acepción de la palabra- genera un estado de ánimo negativo, que se impregna alrededor, pero que sobre todo nos da la coartada perfecta para no hacer nada. Si me quejo ya he cumplido. Al quejarme declaro mi incapacidad más absoluta de hacer nada. La queja es cómoda. Negativa pero cómoda.

Con esta queja-cómoda, lo que se hace es echar balones fuera. La “culpa” es de otro. Yo no puedo hacer nada. Soy una víctima más. Y los que escuchan mi queja, culpables.

Con esta queja-cómoda lleno de “basura” a los que recogen mi queja. Me posiciono en un lugar elevado desde el que veo con claridad los que otros tienen que hacer,… pero yo no muevo un dedo.

A veces incluso peor, el “quejica” lanza una granada de mano contra quien recibe la queja. La queja es un modo de venganza multidolorosa.

La queja genera un círculo de pesimismo e imposibilidad: el cerebro humano tarda mucho tiempo en salir de una emoción negativa. La queja incapacita no sólo para solucionar aquello de lo que nos quejamos, sino a los de alrededor y a nosotros mismos para hacer otras cosas que tendríamos  que hacer.

Cuando me quejo llamo torpe a quien recibe mi queja. Le incapacito porque le he herido.

Cuando me quejo esas otras cosas que tenemos que hacer, nos cuestan el doble porque estamos metidos de lleno en una emoción negativa.

Y lo peor es que se contagia fácilmente. Es peor que la gripe A. Lo explica genial Richard Vaughan en este artículo que escribió hace un año en un dominical: Llévate a un quejica a un plan perfecto y acabará con la alegría de todos. Pon a un quejica a trabajar en una empresa, y bajará el ánimo y el rendimiento de todos los empleados.

Os adjunto la foto del artículo. Para leerlo tendréis que ampliar la imagen clicando sobre ella.

QUEJA new

CÓMO COMBATIR AL QUEJICA. De la queja-estéril a la queja-productiva

Lo más interesante de la queja, es que el quejica no se inventa los males. Los males están ahí y son males: los atentados, las injusticias, las catástrofes naturales,… O esos otros males de otra índole más cotidiana, pero también reales.

Y por eso, al quejica no se le puede combatir tratando de disminuir la causa: “no es para tanto…”, “Piensa que ha cosas peores…”, “yo no lo veo tan grave…” El quejica tiene razón, pero no aporta solución. Lo peor es darle consejos pues tendrá mil y una razones razonadísimas para rechazarlos.queja3

Otro aspecto importante en las quejas es que normalmente no se hacen ante quien puede aportar la solución: me quejo a la compañera de trabajo del trato del jefe, a mi amiga le cuento quejas de mi marido, a la vecina del tercero le cuento la quejas del presidente de la comunidad, en la sala de profesores me quejo de un alumno, en la calle me quejo de la suciedad… Muchas veces la excusa es “¿para qué sirve decírselo al interesado?”.

Lo mejor para “desarmar” al quejica es por tanto reconocer su parte de razón  y proponerle que lo hable ante quien puede de verdad solucionar la causa de su resentimiento o disgusto. Que tenga una conversación no para “que le den la razón” sino para resolver la situación o reparar la relación o mejorar el futuro.

Claro, eso supone un esfuerzo: hay que tener una conversación, o hay que emprender una acción que requiere estudio, tiempo y movilizarse (como en el caso del terrorismo, para entender las causas y movilizar entonces hacia la solución adecuada a los que pueden hacer algo).

Esta queja-reclamación genera sensación de capacidad, optimismo, confianza.

La queja-reclamación a diferencia de la queja-cómoda salva vidas. Si, literal. Es una queja productiva porque va encaminada a la resolución del problema, resentimiento o disgusto. Encaminada a la acción.

La queja-reclamación nos salva la vida porque nos llena de buen ánimo, de posibilismo, de capacidad.

LA QUEJA-ACCIÓN

Mi amiga Marta con su comentario en Facebook nos mueve a la acción. Y conociéndola sé que algo estará tramando para promover la paz. Algo se nos metió en el ADN hace unos cuantos años.

Hay muchos ejemplos de personas que han pasado de la queja a la acción, dejando una huella profunda.

Por ejemplo, “Bono, Paul Hewson, el vocalista principal de la banda irlandesa U2 se convirtió en el punto de apoyo de una red global de líderes políticos, filántropos, expertos en desarrollo y celebridades dedicados a combatir la pobreza en los países en vías de desarrollo, especialmente en África.”[2]

Clooney también fue un creador de instituciones, en colaboración con los actores Don Cheadle, Matt Damon, Brad Pitt y otros para fundar Not on Our Watch, un grupo que pretende llamar la atención mundial a raíz de los desastres y atrocidades humanitarias.”[3]

Me diréis que siendo famoso y con dinero es fácil hacer esas cosas, pero también es posible que cada uno a nuestro nivel pasemos de la queja a la acción consiguiendo unos resultados increíbles.

Como los fundadores de Médicos sin fronteras.

O Greg Mortenson: de escalador a promotor de colegios también para niñas, en Afganistán[4].

O mi amiga Paz con su fundación Bokatas.org[5], voluntariado para jóvenes universitarios que salen a encontrarse con los “sin techo”. Buscan conversar y estrechar lazos de confianza para comenzar procesos de acompañamiento. Estos acompañamientos se concretan en citas médicas, tramitación de papeles y otras actividades que son vías de re-inserción: salidas a la montaña, partidos de fútbol, meriendas, música, etc.

Y ¿qué me decís de la Fundación Theodora[6], donde mejoran la estancia de los niños en los hospitales llevándoles una sonrisa? ¿Quién no puede hacer eso?

Cualquiera puede hacer algo a la altura de sus conocimientos, edad, capacidades, disponibilidad…

Incluso ante las grandes desgracias, como lo es un ataque terrorista, no te quejes: haz algo. Siempre hay algo en tu mano para hacer de este mundo un lugar mejor.

Elena Jiménez-Arellano

[1] Marta Martínez en Facebook. “Disgusted does not even begin to describe how I feel about today’s attacks. I was Charlie, I was Beirut, I was Paris, I was and I am Turkey, and I am Syria everyday, but today I am also Brussels. May this not be a competition for grief but a call for action so I don’t have to become “something” every other month.
Praying for my friends in Brussels.”

[2] http://www.aarp.org/espanol/politica_y_sociedad/activismo/info-06-2011/celebridades-activistas.11.html

[3] http://www.aarp.org/espanol/politica_y_sociedad/activismo/info-06-2011/celebridades-activistas.11.html

[4] Greg Mortenson: Explica el origen de su empeño por poner colegios en Afganistán donde también se eduque a las niñas en su libro: “Tres tazas de té”

[5] http://bokatas.org/que-hacemos/el-bokata-como-un-lenguaje/

[6] http://es.theodora.org/es

Pongamos la educación “Del revés”

EDUCAR CONTANDO CON LAS EMOCIONES

Genial la peli de Pixar. Yo, 100% identificada con la escena en la que Alegría tiene que arrastrar a Tristeza por los pasillos de la memoria  a largo plazo camino a su objetivo. Así se siente a veces el emprendedor: ¡sacando fuerzas de flaquezas y tirando hacia adelante arrastrando a Tristeza!

Genial la peli, porque nos mete de lleno en el mundo de las emociones; Explica como todas las emociones son válidas y todas las emociones bien “administradas” pueden ser una gran ayuda para ser feliz. Hasta el miedo -ya hablé de esto en un post- resulta muy positivo para alejarnos del peligro.

Los de mi generación no estamos acostumbrados ni a hablar de sentimientos, ni a considerar positivas emociones como la tristeza, el asco o la ira -siguiendo los ejemplos de la peli “Inside Out” de Pixar-

Tampoco nos han acompañado en nuestras aulas donde llorar delante de la profesora era un signo de absoluta debilidad o sonreír era hacerle la pelota…

emociones
Ahora, la siguiente generación tampoco sabe mucho de sentimientos. Ahora no tiene emociones “tienen”… emoticonos:  🙂  😉  =)  :O  De hecho, si tecleas emociones en Google imágenes, ¡lo que sale son miles de emoticonos!

Las emociones,  junto con la inteligencia y la voluntad  forman una triada heterogénea pero inseparable de lo que supone ser persona.

Cierto que inteligencia y voluntad están en otra liga -la de las facultades espirituales- mientras que los sentimientos juegan en la liga de las facultades sensibles, pero las tres juntas constituyen parte esencial del ser humano y obviar el papel de las emociones en nuestras vidas, en nuestro aprendizaje sería como obviar que tenemos ojos para ver y no usarlos.

David Perkins, uno de los fundadores del Project Zero de Harvard (1) subraya:

Una educación plena exige: un buen pensamiento, una voluntad bien educada y un buen manejo de las emociones.

Hasta ahora hemos educado y nos han educado contando sólo con dos de las tres patas de nuestras facultades como ser humano. ¿Qué hacemos desaprovechando un tercio de estas facultades cuando no incluimos las emociones en el aprendizaje? Pues… ¡caernos del taburete de dos patas! Taburetes hay de una, tres o cuatro patas, los de dos patas no se sostienen. Necesitamos la tercera pata: las emociones.

Contar con las emociones

Dice la R.A.E. que emoción es “Alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática”.  Del estado de ánimo dice “Disposición en que se encuentra alguien, causada por una emoción”, es decir, las emociones dan lugar a estados de ánimo que a su vez generan disposiciones hacia algo.

puerta3
Las emociones son, por tanto, la puerta hacia la disposición positiva o negativa al aprendizaje. Mueven a acciones determinadas: una emoción positiva hacia el aprendizaje mueve a la curiosidad, ésta a la atención y de aquí a aprender más y mejor. Una emoción negativa bloquea las puertas e impide el aprendizaje.

Lo que sucede, es que las emociones son pasajeras ¿se reduce entonces el papel del profesor a emocionar al alumno en cada clase?

Contar con las emociones no es “producir emociones”. Errores de este enfoque.

No se trata de estar sorprendiendo al alumno todo el rato, generando distintas emociones. Esto, además de darnos mucho trabajo, sería ineficaz, porque una emoción sólo abre la puerta a una sala llena de cosas interesantes, pero lo que nos hace entrar e investigar, perseverar en el esfuerzo de avanzar, no son sólo los estados de ánimo, necesitamos también la voluntad bien educada y el pensamiento.

Para cambiar los resultados que conseguimos con nuestras clases no es necesario cambiar ni reducir los contenidos, sino cambiar el estado de ánimo de los alumnos hacia la educación.

¿Cómo se cambia el estado de ánimo de una clase?

La respuesta es, que para cambiar la emoción hay que cambiar el juicio que trae el alumno a la clase.

Para explicar esta afirmación os traigo este trailer de “Del Revés”, dura un minuto.

Y analicemos por partes lo que sucede:

1º HECHO REAL: A Riley le quieren dar de cenar brécol.

2º JUICIO DE RILEY (es un juicio de la inteligencia basado en conocimientos y experiencias previas. Muchas veces es automático. Muchas veces se hace por inferencia): “No sé lo qué es esto. Es verde. No es un dinosaurio. Huele mal.”

3º EMOCIÓN DE RILEY: “¡Qué asco!”

4º ACCIÓN: No se lo come y tira el plato de brécol volando por los aires. (¿os suena esta escena de algo?)

Este orden de “acontecimientos”:  hecho-juicio-emoción-acción, sucede siempre, de modo subconsciente en nuestro actuar. Si somos capaces de analizar conscientemente cada paso podremos actuar al nivel de las emociones ayudando al pensamiento (juicio o conocimiento) a dirigirse adecuadamente.

Para que Riley se coma el plato de brécol hay dos caminos:

A corto plazo: “El avión”

avion2
Una emoción positiva como la producida por el “avión” puede hacer que se tome el brécol. Al menos la primera cucharada -por eso digo a corto plazo- pues si no le gusta, el segundo avioncito no aterrizará. Si le gusta, en cambio, habremos conseguido a través de una emoción positiva un aprendizaje nuevo: “el brécol, es verde y está bueno”. Ehhh… esto, la verdad, es que pasa pocas veces.

Bromas aparte, puede resultar muy eficaz en algunas ocasiones, cuando lo que queremos es dar a conocer algo nuevo. Es igual a cómo funcionan las muestras de cosméticos, las pruebas que nos ofrecen de comida en el supermercado o la prueba del coche en el concesionario. Aprovechando la emoción que nos produzca la prueba: “qué bien huele, qué rico, qué chulada de coche…” podemos conseguir que descubran que les gusta un producto que hasta entonces no habían probado y que de por sí no les hubiese atraído.

Con este procedimiento se busca un atajo por la vía de las emociones. Pero hay que ser cuidadoso de no sobreexplotarlo, pues explica lo que pasa cuando introducimos nuevas técnicas a la clase que aportan sólo un cambio emocional sin producir un cambio intelectual, puede suceder que quememos la metodología.

A largo plazo: El ejemplo y las razones

Increibles_dash
El ejemplo es un motor de aprendizaje. Por eso nos encantan los super héroes. Ver cómo alguien es capaz de hacer con elegancia y sencillez algo costoso nos da pistas de cómo afrontarlo y nos permite hacer un aprendizaje sobre la práctica. El ejemplo es muy importante en la educación también por lo que aporta de coherencia. Deseduca decir una cosa y hacer otra. Con el ejemplo además se generan unas emociones positivas y de posibilidad que anima a hacer cosas difíciles.

Las razones, en cambio,  aportan al intelecto apoyos teóricos necesarios para utilizarlos en otros momentos. Se ha terminado el “porque lo digo yo” y comienza la “pesadilla” de dar siempre respuesta a todos los “porqués” de hijos y educandos. Los “porqués”, además, muchas veces no los formulan  en voz alta, por eso el profesor y el padre tiene que saber identificar dónde debe poner cimientos intelectuales. Para esto hace falta empatía. Es decir, que el reconocimiento de las emociones también aquí juega su papel.

Cómo contar con las emociones en clase.

Daniel Goleman (2) afirma que

El cociente intelectual sólo predice entre el 4 y el 10 por ciento del éxito profesional, mientras que el 80-90 por ciento dependen más de habilidades relacionadas con la inteligencia emocional (3) 

Educar las emociones es esencial cuando se pretende formar integralmente a la persona.

Dar legitimidad a las emociones: permitirlas
Todas las emociones son válidas, todas surgen por algo y tiene una misión que cumplir. Por eso todas son legítimas y como educadores debemos reconocer el valor de cada una. Es cierto que si en una clase se ha creado un ambiente de agresividad, como las emociones son contagiosas, el profesor se contagia de esa emoción y debe gestionar primero la suya para ayudar a la clase a hacer lo propio. Cuando somos conscientes  y hábiles en el control de las emociones y enseñamos a nuestros alumnos a reconocerlas, validarlas en la función que tienen y a gestionarlas, les estamos proporcionando una herramienta eficaz para el aprendizaje y para la vida.

Enseñar a hablar de emociones
Cuando enseñamos a nuestros alumnos a expresar sus emociones de modo correcto les estamos enseñando a encontrar la salida de las situaciones no deseadas. Por ejemplo “Estoy enfadado porque tenemos muchos deberes y eso me impide jugar el partido de fútbol con mis amigos” permiten al profesor facilitarle estrategias para hacer ambas cosas (si es posible) o que entienda la necesidad en ese caso de renunciar a veces a lo que nos apetece por lo que tenemos que hacer. Con la práctica, el propio alumno ve la puerta de salida de su enfado. Si el alumno no expresa su emoción correctamente, sólo notamos que tenemos un alumno enfadado, con cara mustia y de mala gana que nos está boicoteando la clase.

Enseñar a manejar las emociones
Os aconsejo la lectura de este artículo de Valeria Sabater donde explica por edades qué conocimiento, comprensión y control de las emociones son necesarias para desenvolverse adecuadamente en la sociedad. Está demostrado que las personas con una mayor inteligencia emocional son capaces de afrontar las cosas de cada día de un modo más eficiente y más feliz.

El pasado miércoles me interpeló un profesor preguntándome si creía de verdad que las nuevas metodologías como el PBL, TBL, Cooperativo, Flipped Classroom, etc, eran algo más que una moda. Me preguntaba que si yo creía de verdad que el “método tradicional” ya no servía para enseñar, y no quedaba otro camino más que cambiar la metodología.

lectura en el campo
No necesité contestar, una profesora de lengua y literatura lo hizo por mi: ” Me encanta dar clases. Me apasiona lo que hago y siempre he transmitido esta pasión a mis alumnas. Hasta hace unos años. No sé porqué, pero no conseguía la magia que había antes. ¿Estaré “quemada”? Por esas fechas asistí a un congreso donde se hablaba de la metodología cooperativa de los hermanos Johnson y comencé a hacer mis pinitos en clase. El cambio fue radical. Mis alumnos y yo volvimos a disfrutar de nuevo con cada clase. Ahora combino la metodología cooperativa con el aprendizaje por proyectos y hay días en los que acabamos la clase aplaudiendo. Yo salgo  siempre con una sonrisa; agotada, pero muy contenta”

Como veis en este testimonio no se habla de contenidos. Yo estoy segura que la profesora de lengua y literatura seguía siendo igual de buena (me consta que ha conseguido resultados brillantes en pruebas externas durante muchos años) al impartir los contenidos  con la nueva metodología.

El hecho es que aquí no habla de contenidos, habla de emociones: pasión, magia, sonrisa, disfrutar, estar contento….

¿Abrimos esa puerta?

Elena Jiménez-Arellano Larrea

(1) Recomiendo leer este blog sobre sus últimas publicaciones en castellano: http://enlaescuela.aprenderapensar.net/2010/10/26/david-perkins-%E2%80%93-el-aprendizaje-pleno/

(2) Inteligencia Emocional. daniel Goleman. Kairós. 1995

(3) http://www.hacerfamilia.com/educacion/noticia-claves-educar-emociones-habilidades-sociales-20140612130715.html