Tecno, luego existo.

LA COMPETENCIA DIGITAL QUE DEBEMOS TENER Y ENSEÑAR
En 1988 hicieron una entrevista a Isaac Asimov que se puede ver el YouTube [1]  de la que t
ranscribo algunas de sus palabras.

        “Un día tendremos sistemas –de computadoras– en cada hogar, cada uno de ellos ‘colgado’ a enormes bibliotecas, mediante las cuales cualquiera podrá preguntar cualquier pregunta y recibir respuesta incluso con el material de referencia.

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Tablets, para qué sí y para qué no.

EL BUEN USO DE LAS TABLETS EN EL AULA

En el pasado post contaba tres estrategias fundamentales que deben ir vinculadas al aprendizaje con tablets: tomar los apuntes a mano,  tablets off line y permiso para hacer garabatos mientras se atiende.

Aquí van mis apuntes de para qué cosas sí se debe usar una Tablet en el aula y para qué cosas no es conveniente usarla. Con estos consejos no digo ni nunca ni siempre, sino señalo las líneas generales de uso asociadas a estrategias de aprendizaje probadas.

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3 consejos para usar el Ipad en el aula

Este sábado tuve una interesante conversación con unos padres sobre el uso de los Ipads o tabletas en clase. La podríamos titular “Ipads si, pero…”

En ese debate me planteaban fundamentalmente estos “peros”:

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¿Educación on-line o educación off-line?

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Hace poco me explicaban con mucho detalle, en un colegio, los motivos por los cuales no se usaban ordenadores en las clases, ni tampoco se enseñaba a usarlos.

La segunda parte la entendí muy bien: los alumnos prácticamente saben más que el profesor de muchas cosas: hacen sus webs y blogs, se mueven con soltura por las redes sociales, manejan los programas de presentaciones como nadie, los editores de texto y las hojas de cálculo no tienen secretos para ellos. ¿Para qué invertir un tiempo en enseñarles algo que ya saben?

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Si, otro blog… ¡pero pretendo ser muy interesante!

Me enganché a twitter por culpa de una amiga que me inició un verano. Comencé siguiendo a un grupo de gente que decía cosas muy interesantes, con algunos coincidía en el planteamiento y con otros no. Con estos últimos mantengo discusiones tuiteras fascinantes pues me obliga a reducir mi pensamiento a 140 caracteres. ¡Sintetizar! ¡Qué arte! Con los primeros, en cambio, aprendí a retuitear y llegué a escribir “para que pensar un tuit si retuiteando unos cuantos me siento como si lo hubiera pensado todo yo sola”.

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