TRES COSAS QUE PODEMOS APRENDER DE “MISIÓN IMPOSIBLE” Y DE LAS PELÍCULAS DE HÉROES O SUPER HÉROES.

Me encantan esas películas: Iron man, Batman, la guerra de las galaxias, el señor de los Anillos, Misión Imposible o La Jungla de Cristal. Siempre acaban bien. Siempre se logra el objetivo que al principio parecía imposible y, lo que es mejor, todos los personajes mejoran en el proceso: desarrollan virtudes: confianza, generosidad, amistad, aumentan el propio conocimiento, crecen en valor y al final de la aventura, se ha forjado más su personalidad.

Cuando hacía un curso de guión cinematográfico en Boston (EEUU) nos explicaban ese momento tan importante en el que los protagonistas deben aparecer como “underdogs”, como perdedores, que se sienta bien claro que el protagonista lleva las de perder, todo es oscuridad, los problemas se acumulan, se acentúa el desánimo. Ese momento en el que Iron Man se ha quedado sin ningún tipo de energía en su equipo-armadura y el villano ataca. No hay salida. Es imprescindible ese momento para que el guión no sea plano y mantenga al espectador en vilo.

LA JUNGLA 2
Eres un guionista genial cuando consigues que el espectador no “vea” cómo el protagonista va a salir de esa. El guión es flojo cuando el desenlace se ve venir. En la vida real somos todos soberbios guionistas, porque normalmente no tenemos ni idea de por dónde va a salir ese asunto que nos trae tan preocupados y agobiados, que no sabemos cómo acometer. O esos puntos muertos en los que el tedio, la rutina, el aburrimiento nos van engullendo muy lentamente.

Y este es el primer secreto: en estas películas las habilidades “técnicas” no importan. Da lo mismo que seas Toni Stark, brillante ingeniero, millonario que Bilbo Bolsón: tranquilo y apacible hobbit de la Comarca, todos consiguen su misión imposible. Incluso John McClane, que en la Jungla de Cristal se define como un policía caracterizado por encontrarse “en el lugar equivocado en el momento equivocado” pone, muy a su pesar, sus habilidades y su vida en juego por una misión que parece inalcanzable… y lo consigue. (Espero no estar con esto destripando los finales. A mí me fastidia cuando me cuentan el final de una peli.) En la vida real pasa lo mismo:

cualquiera que sea tu habilidad, tu destreza, todo lo que eres, todo vale para culminar con éxito tu misión imposible. No hace falta ser super-nada. Hace falta querer implicarse.
El segundo secreto es que ninguno logra su misión con la misma ropa que llevaba puesta al iniciar la aventura: los destrozos del vestuario son parte imprescindible del proceso. Lo mismo pasa en la vida. Hay que luchar con tanto ahínco que no pensemos en los jirones de ropa y de nosotros mismos que se quedan en la refriega. Del logro de la misión imposible siempre sale un personaje más maduro, más profundo, mejor, porque en los jirones ha dejado los egoísmos, la comodidad, el ego, la vanidad.
Hay que estar dispuesto a perder la ropa, a perder la espada laser, a romperse, a soltar las cosas que nos impiden el logro de la misión. El traje no hace al héroe.

Falta lo más importante. Frodo Bolsón no sale de la comarca en busca de un agujero mejor para vivir una vida más cómoda. John McClane (La Jungla de Cristal), Toni Stark (Ironman), Bruce Wayne (Batman), todos son arrancados de su comodidad por una misión imposible. Y, aquí el tercer secreto, mis héroes favoritos salen de sus casas, de su caja de comodidad (como lo llaman ahora de un modo muy rimbombante) porque tienen una misión: destruir el anillo, librar al mundo de extraterrestres o de malvados príncipes de Nottingham o librar ciudades como Gotham. La mirada puesta en el objetivo de la misión es lo que les mantiene vivos a pesar de todos los desastres, a pesar de no tener cualidades para ello, a pesar de estar en la fase de hacer de perdedores, a pesar de quedar con la armadura destrozada. Y lo curioso es que la misión es normalmente muy difícil (ya la hemos calificado de imposible desde el principio de este post), podrían esquivarla pensando que para qué meterse en líos y además siempre les viene grande. Pero la misión interpela a lo mejor de su ser. Parafraseando lo que me explicaron en mi escuela de coaching

Una misión no es importante por lo que dice, sino por lo que te permite hacer.
 
La mejor misión es la que te permite ser lo mejor de ti.
Esta idea es la clave para el bien hacer de cualquier empresa. Es la idea en la que baso mi plan de trabajo en las distintas empresas con las que colaboro. Una misión clara, inspiradora, amplia, retadora, es el eje, el motor del colegio, de la empresa educativa o de la universidad.  
Cuando veas que hay algo en tu vida, en tu empresa que te aburre, que no está funcionando, algo de lo que querrías salir huyendo, conviértelo en tu misión imposible, y ¡qué sorpresa! verás que esa meta imposible te hace muy feliz mientras vas luchando por conseguirla.

Elena Jiménez-Arellano Larrea

17 thoughts on “3 Secretos de los guiones de cine

  1. Yo también quiero ser superhéroe…….o al menos intentarlo! Después de leer este post me entra hasta ganas, aunque me cueste una pasta en ropa.

  2. Gracias familia!!! ¿hay alguien más por ahí que lea mi blog? 😉
    Veo que a las chicas lo que os preocupa es el modelito destrozado. Kia! si luego, al final siempre aparecen repeinados, …¡y con modelito nuevo! Ser superhéroe es la escusa perfecta para luego irse de compras.

  3. Hummm…muy interesante… pero ¿Y las películas de antihéroes? Clint Eastwood, (Gran Torino, Fuera de la Ley ); Will Smith (John Hancock,); Jean Reno (León, El Profesional); Jack Sparrow (la saga de Piratas del Caribe) y tantos otros.
    Ya sabes, los que desde por la mañana van con la ropa arrugada; la gente de perfil bajo: los talentos medios. Algunas veces apagan incendios, eso si, de baja intensidad.
    Ahí tienes ideas para otro artículo.
    Por cierto a Bilbo Bolsón lo metería en este otro club, menos selecto.
    };^)

    1. También esos son de mis héroes favoritos!! Son del club de John McClane (al de la Jungla de cristal). Siempre perdedores. Y aún así consiguen sus misiones… Esto confirma lo que decía en el artículo: no hay que ser super-nada, hay que querer sacar algo adelante. La única pega que le veo a Jean Reno es que sea francés… por lo demás es también un underdog que logra sus objetivos.
      Gracias por tus comentarios y por tu ayuda para sacar adelante este blog!

  4. Leo que te han dado muchas alabanzas. Es verdad que el corolario es bueno, interesante y verdadero. Pero creo que el punto de partida no es el mejor. Las películas son eso, películas. La vida real se parece poco a las películas o a parte de ellas. En la vida real, una bronca no es agradable y saber encajarla…la vida real del profesor que entra al aula donde hay unos alumnos que se preocupan más de encontrar la nueva contraseña del wifi para poder estar tuiteando…La vida real del padre o madre que llega a casa después d ecurrar 8 horas y se encuentra que la batalla sigue otras cuatro horas más con deberes, lavadoras, baños…
    Yo hubiera empezado esta entrada de blog con los personajes que me cruzo cada día. No con los de la película del sábado tarde.

    1. Que la vida real supera a la ficción es una frase verdadera. Y que ese profe y esos padres, si quieren, serán super-héroes también es verdad. Vale, anónimos, pero super héroes. Lo serán si cuando “la batalla continua” lo hacen al estilo super-héroe: no les apetece, podrían esquivar el bulto y hay veces que piensan que la misión les queda grande, pero ahí están.¡Me niego a que le quites romanticismo a mi post!

      Me parece bien lo de la lavadora y lo de los baños…¡pero lo de los deberes! ¿para qué están los profesores si los padres tienen que hacer de profes en casa? o ¿qué error cometen esos padres al intentar hacer de profesores y no dejar que sus hijos asuman la responsabilidad por su propio trabajo? Este es un tema en el que me gustaría incidir más adelante, está mal planteado. En los colegios ponemos notas a los padres en los deberes de sus hijos y no se trata de eso. Se tiene acabar que los padres lleguen a casa pensando en los deberes. ¿no ha pasado ya ese momento para ellos?
      Los deberes son para los hijos. Y son una herramienta de aprendizaje no sólo de matemáticas sino de responsabilidad y de ejercicio de la libertad. Unos deberes que agobian a los padres están mal planteados. ¡hagamos algo!! ¡ya!

  5. Ay! si yo te contara la cantidad de madres/padres (madres sobretodo) que llevan la pesada mochila de los deberes. Realmente aquí en Andalucía, con la reducción del horario escolar lo que pretenden los profesores no es solo que los niños lleven los deberes sino que los padres se los CORRIJAMOS, ya que en el cole no hay tiempo.

    1. ¿y no crees que deberíamos hacer algo al respecto? Abramos un listado de propuestas.
      Mi primera propuesta es: Queridos padres: dejad de hacer los deberes con/de vuestros hijos. Que los hagan ellos. Vosotros como mucho os podéis admirar de todo lo que hacen, como decía Sugatra Mitra en el vídeo que aparece en el post de la semana pasada, utilizad el método de la abuela: Se compone de “yo no sé nada de eso” y de admiración “¡qué maravilla todas las cosas que os enseñan!”… “Pero qué bien trabajas!”…
      Atrévete! a ver qué pasa.

  6. ¡Gracias Elena! Muy certero, y claramente muy de mi estilo! ^^ Solo quería apuntar una cita de uno de mis libros favoritos ” For all our great deeds are but filthy rags unto the Lord”. Al leer tu post me ha recordado el hecho de que al atravesar nuestras dificultades nuestra alma acaba igual de destrozada que la ropa de Frodo, después de tirar el anillo al volcán, pues nada puede evitar que las Cenizas de Mount Doom hagan mella, pero la misericordia de Dios nos lleva a renovar nuestro manto y salir, como tu dices, victoriosos de nuestra misión.

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