¡A mí, que me motiven!

Como el antiguo grito de ¡A mí la Guardia!, cada día es más frecuente oír: “¡A mí, que me motiven!”. También se escucha: “No hago tal, porque el profesor/padre/jefe no me motiva”.  Pero yo repito una y otra vez: el verbo motivar sólo existe como acción interior: “estar motivado” y nunca como acción hacia el exterior: “motivar a alguien”.

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Media botella de ginebra me da…para un gin-tonic con 5 amigos

SÉ POSITIVO, SALDRÁS GANANDO

La comida de domingo ha sido muy acalorada. Ante la retahíla de noticias negativas, pesimistas y tristes que mis veneradas tías exponían haciendo un resumen de la semana, del mes y del año, me he rebelado. Y he hecho un precioso discurso de lo importante que es que los españoles diéramos un vuelco a un españolismo que tenemos metido hasta los tuétanos que consiste en hablar siempre mal de nuestro país, de nuestras instituciones y de la actual situación.

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¿Guerra o paz?

La semana pasada escribí un post a modo de manifiesto en el que pedía alumnos trasgresores, alumnos que se cuestionaran las cosas que se les explica con el fin de alentar al profesor a ir más allá. O para ir ellos mismos más allá. Alumnos, que de pié sobre los hombros de gigantes lleguen a ver más lejos.

Y me lamentaba de no encontrarlos.

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¡Quiero alumnos transgresores!

¡Quiero alumnos transgresores[1]!

Podría ser una canción. Pero no lo es. Es un hecho. Es lo que quiero, desde siempre sin ponerle nombre, y desde ayer, tras ver este vídeo donde un alumno de segundo de carrera en Georgia Tech. USA da la bienvenida a los alumnos de primero, le puse nombre: quiero que mis alumnos sean rompedores y transgresores. 

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Imagínate una clase de adolescentes

Imagínate una clase de adolescentes…
Así es como comienza su libro Daniel Pennac. Y describe tan bien una clase llena de adolescentes, que uno se sonríe, porque a pesar de los años “la cosa sigue igual”. Y es que la adolescencia es lo que tiene: seguirá existiendo mientras haya hombres sobre la tierra… que siiii  y mujeres.

Cualquier educador al que le toque lidiar con este bonito periodo de la vida sabe el reto al que se enfrenta.

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El post-it a lápiz del profesor de Harvard

Ya me voy dando cuenta que tener un blog es contar tu vida a capítulos. Y es que las mejores ideas salen de las vivencias personales. Hoy contaré algo que me pasó cuando asistía a clases en Harvard, una pequeña anécdota que supuso una de las mejores vivencias relacionadas con esos pequeños detalles que hacen de un profesor un buen profesor.

Un buen profesor es un regalo para sus estudiantes y uno me dio una vez el mejor de los regalos: un post-it amarillo escrito a lápiz.
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3 Secretos de los guiones de cine

TRES COSAS QUE PODEMOS APRENDER DE “MISIÓN IMPOSIBLE” Y DE LAS PELÍCULAS DE HÉROES O SUPER HÉROES.

Me encantan esas películas: Iron man, Batman, la guerra de las galaxias, el señor de los Anillos, Misión Imposible o La Jungla de Cristal. Siempre acaban bien. Siempre se logra el objetivo que al principio parecía imposible y, lo que es mejor, todos los personajes mejoran en el proceso: desarrollan virtudes: confianza, generosidad, amistad, aumentan el propio conocimiento, crecen en valor y al final de la aventura, se ha forjado más su personalidad.

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¿Educación on-line o educación off-line?

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Hace poco me explicaban con mucho detalle, en un colegio, los motivos por los cuales no se usaban ordenadores en las clases, ni tampoco se enseñaba a usarlos.

La segunda parte la entendí muy bien: los alumnos prácticamente saben más que el profesor de muchas cosas: hacen sus webs y blogs, se mueven con soltura por las redes sociales, manejan los programas de presentaciones como nadie, los editores de texto y las hojas de cálculo no tienen secretos para ellos. ¿Para qué invertir un tiempo en enseñarles algo que ya saben?

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Los beneficios de escuchar bien

Hace unas semanas escribía Juan Manuel de Prada que ya no se conversa apenas, vamos todos metidos en nuestros “MP3”, “e-books” y “smartphones”. Me dio que pensar y concluí que no se debe a la falta de interesantes temas de conversación, sino a la falta de “orejas escuchadoras”.

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Si, otro blog… ¡pero pretendo ser muy interesante!

Me enganché a twitter por culpa de una amiga que me inició un verano. Comencé siguiendo a un grupo de gente que decía cosas muy interesantes, con algunos coincidía en el planteamiento y con otros no. Con estos últimos mantengo discusiones tuiteras fascinantes pues me obliga a reducir mi pensamiento a 140 caracteres. ¡Sintetizar! ¡Qué arte! Con los primeros, en cambio, aprendí a retuitear y llegué a escribir “para que pensar un tuit si retuiteando unos cuantos me siento como si lo hubiera pensado todo yo sola”.

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