¿Sabes con quién te la juegas en el aula?

UNAS CUANTAS RAZONES PARA DAR LA CLASE DE OTRA FORMA Y ALGUNOS MATERIALES

Sigo en Twitter a muchos maestros y profesores de toda la geografía española. Buenos maestros y profesores con distintos años de experiencia y buenos resultados. Con frecuencia me río a carcajadas de sus observaciones sobre las cosas más cotidianas y siempre aprendo de sus propuestas.

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Fuera del Eden: salir de lo domado a lo complejo del mundo.

CULTURA DE PENSAMIENTO EN EL AULA Y COMPETENCIAS GLOBALES

Este pasado fin de semana he asistido al congreso “Comprensión para un mundo complejo” organizado por el Project Zero de Harvard Graduate School of Education. Aún estoy en shock. El contenido de las sesiones ha sido potente, rico y práctico, y además la forma en que se impartían las sesiones ¡ha sido magistral!

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Píldoras educativas

De todas las formas de tomar una medicina, la píldora suele ser la más agradable. Además de darnos la dosis es exacta, en un plis-plas, se toma uno la píldora que luego irá surtiendo su efecto y sigue con su trabajo.

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La Educación contracturada

LAS CONTRACTURAS DE LA EDUCACIÓN EN ESPAÑA

Hace unos años, para curarse de un esguince en el tobillo era preciso estar dos meses con una férula y recibir masajes del fisioterapeuta. Yo creía que la cosa seguía así hasta que un día se esguinzó mi amiga Julieta. Como es muy moderna y muy responsable con su trabajo, fue a un fisio que según me contó le dio “un puñetazo en el pie” y salió andando. Lo de que salió andando es verdad porque al día siguiente estaba en la ofi como si nada. Eso sí, con el tobillo de todos los colores del arco iris.

Cuando una persona tiene una contractura hace movimientos forzados para evitar usar los músculos dañados lo que le lleva a otras contracturas.

La educación en España está como un cuerpo contracturado por muchas partes. Se han ido sobrecargando distintos músculos. Se ve en la desmotivación tanto de profesores como de alumnos. Hay tensiones y los movimientos son tan forzados que a veces un profesor no sabe dar una explicación a un padre de los porqués de una determinada acción que “siempre se ha hecho así”.

La causa de las contracturas en la educación es fundamentalmente una: el cambio constante de leyes sin invertir en formación al profesorado sobre las novedades pedagógicas que traen los cambios.

Las contracturas educativas nacen de un mal movimiento. Cada vez que llega una nueva ley educativa cambian muchas cosas además de los contenidos de los libros de texto: cambia el modo de evaluar, la distribución horaria de las asignaturas, la metodología de enseñanza incluso los espacios educativos.

Esto significa que hay que reestructurar plantillas, cambiar la asignatura que se imparte, enseñar de otra manera, hacer obras de infraestructura…

Todo esto, además de un elevado coste económico, supone un desgaste enorme en el profesorado que sufre inseguridad en su puesto de trabajo e inseguridad en “lo nuevo” que se pide y no sabe cómo hacerlo.

El resultado son las contracturas: cada profesor hace unos cambios sobre lo que venía haciendo que suelen suponer añadir nuevas cosas a lo antiguo: más pelotitas en el aire del malabarista que es el profesor. O peor, un subrayado en fosforito de los contenidos “básicos” sobre los viejos apuntes amarillentos.

La actual parálisis de la LOMCE, añade, al dolor de la contractura, el de la incertidumbre. Al contrario de lo que dicen algunos medios -de que cómo no se va a poder ejecutar, es una decisión sin efectos-  afecta profundamente al sector educativo. La incertidumbre no es buena. Parar una ley que lleva implantándose dos cursos supone un caos educativo. Los colegios se preguntarán y ahora ¿qué hacemos? ¿Cuáles de las cosas implantadas permanecerán y cuáles no?

Se estaba fraguando un cambio hacia las competencias.
Este cambio decía que lo importante ya no son los contenidos solos, sino el conocimiento teórico unido a las competencias necesarias para implementarlas, porque el mundo real requiere ser competente.  En este sentido la ley planteaba unos bonitos Estándares de Aprendizaje Evaluables que agrupaban contenido y competencias.

Las competencias estaban cambiando el enfoque del profesor 
Aunque el modo de implantar este enfoque no estaba muy claro en la ley, algunos gurús nos la indicaban:

Javier Gomá en su libro “Razón Portería”:

“Las escuelas deberían cumplir dos cometidos: inculcar al niño hábitos cívicos de convivencia (el aula como laboratorio de la ciudad) y transmitirle amor. Si, amor: amor por las disciplinas mucho más que conocimiento positivo de ellas. Durante los años escolares no hay tiempo para que el pupilo asimile siquiera los rudimentos de literatura, lengua, matemáticas o física, pero si ha “aprendido a aprender” enamorándose de esas asignaturas, dispondrá del resto de su vida, y en particular de los años universitarios, para profundizar autónomamente en ellas.”

O como respondió Richard Vaughan a un periodista que le decía: “¿cómo se planteó usted su misión de enseñar inglés?”, Richard le contestó:

“Mi misión no es enseñar inglés. Mi misión es hacer que te enamores del inglés para que lo aprendas por ti mismo y quieras saber de él hasta sus más pequeños detalles”

Se estaba produciendo un cambio sustancial en los sistemas de evaluación
 y en el valor de los exámenes escritos como evaluación final. Los sistemas de evaluación estaban siendo enriquecidos con varios ítems además de conocimientos teóricos. Los exámenes pasaban a ser herramienta de autoevaluación, de reflexión de lo aprendido y de reconocimiento de los fallos para incoar la mejora

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Esta imagen ha sido cedida por Juan Pablo Sánchez

Ahora, si nos quitan la ley actual ¿Seguimos haciendo un único examen escrito que se pondera del 70 al 100% de la nota final de una asignatura, para valorar el aprendizaje del alumno?

Apareció el feedback que daba información al alumno sobre su evolución en el aprendizaje.
 Ya no se limitaba a una nota numérica.”Tienes-un-7-punto-final” donde el alumno no aprendía lo que tenía que hacer la próxima vez para sacar ese mismo 7 o incluso sacar un 10. El feedback se enriquecía mediante las rúbricas a una valoración más útil y enriquecedora: “Trabajas bien en equipo, sabes hacer excelentes presentaciones orales, puedes mejorar en la comunicación lingüística escrita mejorando la ortografía y la expresión…”

Además apareció el feedback positivo: se subrayaba en boli verde los aciertos del alumno. Lejos quedaban esos días donde sólo usamos boli rojo porque sólo dábamos feedback negativo. Como dijo alguien una vez y yo tuiteé:

boli rojo

Con todas estas contracturas, y otras que dejo para otro post, la educación no está con su mejor cara. Hay que ir al fisio para recuperar movimiento natural y la flexiblilidad. El fisio nos ofrecerá férula más masaje o puñetazo.

El puñetazo 
La solución eficaz y rápida en este caso sería hacer UN PACTO DE EDUCACIÓN. Un pacto de educación supone acordar a nivel nacional unos cuantos elementos educativos que permanecerán constantes a través de las diversas leyes educativas. Esto da estabilidad, permite invertir en formación al profesorado y en proyectos, sin miedo a que este sea un gasto estéril.

Sería la mejor de las soluciones, pero no está exactamente en nuestra mano. Aunque creo que algo sí podríamos hacer solicitando a nuestros políticos por todos los medios posibles, unidos a otras personas con la misma preocupación, con las patronales de colegios, etc, que firmaran este pacto. #PactoEducativoYA

Masaje más férula.
Es la solución que requiere más tiempo y valentía por parte de los centros educativos, pero es lo que sí que está en nuestra mano hacer. Supone lanzarse a innovar sin permiso. Decidir qué metodología nos ayuda a mantener las cosas buenas que describía arriba y aplicarla. Para eso es preciso invertir mucho en la formación a los profesores para que desaparezcan las contracturas. No queremos añadir más pelotitas al juego del malabarista. El cambio hacia una metodología activa y contextualizada es el secreto del masaje anti-contracturas.

Te recomiendo ver este vídeo donde la profesora Ana Mangas explica la belleza de la escuela que es posible innovando.

Elena Jiménez-Arellano

Hackear el aula.

FORMACIÓN PERMANENTE DEL PROFESORADO

Imagínate la siguiente situación con detalle.

“El mejor equipo de fútbol del momento sale al campo a jugar. Ha ganado la Liga, la Champions y todo lo que se puede ganar. No le pongo nombre al equipo a propósito, no vaya a ser que alguno deje de leer el post porque es de otro equipo. ¡Con el futbol no se juega en este país!

Es un partido benéfico que se celebra en otro país -pongamos que ese país es Nueva Zelanda- y no saben muy bien del todo contra quien juegan. Pero van a ganar. Salen a por todas. ¡Son los campeones de Europa en la materia!

Entran en el campo y se encuentran con un equipo rival de 15 jugadores, de casi dos metros de 120 musculosos kilos y con una pelota ovalada. Las porterías son unos palos muy altos con un travesaño a un tercio del largo.

Si imaginamos que no saben lo que es el Rugby, nuestro super-equipo trata de jugar al fútbol -que es lo que conocen- y se enfrentan a sus rivales con normas y herramientas inútiles para jugar ese partido.

Después del desconcierto inicial intentan ajustarse a las nuevas reglas del juego, al fin y al cabo son deportistas profesionales y cada jugador da lo mejor de sí. Nada, corren como locos, pero el equipo contrario les da una paliza monumental.”

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Veamos lo que pasó en los vestuarios antes de comenzar el partido. Los jugadores están preparándose. Entra el entrenador con un personaje que presenta como un experto en el deporte que les va a dar algunas ideas para el partido. Los futbolistas se miran entre si y se sonríen. Si es un experto no les suena de nada. Vamos, que famoso no es.

El experto comienza a decirles que atención al balón…

Ah! ¡El balón! -dicen los jugadores- estamos bastante familiarizados, ¿sabe? Lo usamos en cada partido. No hace falta que nos hable del balón.

Y el experto continúa diciendo algo sobre las reglas del juego. Otro jugador interrumpe: ¿Pero no se usa la normativa internacional? Esa la manejamos siempre. Puede pasar a otro tema.

El experto habla ahora sobre las porterías, pero ya ningún jugador presta atención. Resultado: juegan a un juego que no es y pierden el partido.

Pues queridos lectores: esto lo he visto yo con mis propios ojos. Si. De verdad. Ha sido hoy.

No, no con un equipo de fútbol, sino con unos muy buenos profesores, verdaderos profesionales de su trabajo con buenísimos resultados, que cuando les he hablado del balón, la portería y las reglas de alguna nueva metodología me han replicado que ya todo eso ya lo hacen en sus clases.

Es difícil mover del aula las “metodologías de siempre que tan buenos resultados nos vienen dando”, porque muchos profesores no han visto en qué consiste este nuevo juego. Y se creen se habla de lo que ya conocen, del futbol que conocen. ¡Vamos! ¡Si son los campeones del mundo! Llevan mil años aprobando al 100% la selectividad por encima de la media nacional.

Lo que pasa es que el mundo está cambiando y cada vez se juega menos al deporte que conocemos. Es necesario aprender las reglas del nuevo deporte. Es necesario formarse continuamente porque cada vez se saben más cosas de cómo funciona el cerebro en el aprendizaje. Es necesario para un profesor estar estudiando siempre. Y esto ahora mismo conlleva conocer, estudiar y aplicar nuevas metodologías.

¿Cuál? La respuesta es un poco gallega: la que te convenga, la que pegue por carácter y estilo educativo en cada colegio. Aun así recomiendo empezar siempre por aprender el estilo del Aprendizaje Cooperativo. Ya he explicado en otros posts que me parece la base necesaria que hace cambiar el género de la película educativa: pasaríamos de un documental (hay algunos buenísimos y otros no tanto) a un peliculón interactivo y adictivo.

La metodología es una herramienta potente como catalizador del cambio. Obliga al profesor a mirar la finalidad de su trabajo de otra manera, cambia su forma de hablar, su lenguaje, cambia su forma de mirar lo que pasa en el aula, cambia su actitud, cambia su enfoque.

La metodología educativa cuando se reduce a un conjunto de técnicas, se mata todo su potencial. Le quitamos el alma. La metodología además de técnicas incluye una filosofía. Y las metodologías activas y contextualizadas que venimos proponiendo incluyen al alumno como protagonista, al profesor como coach y pide contenidos de la vida real.

Y aun así la clave -como siempre- está en los profesores.

Como leí en un rótulo enorme que me hizo sonreír:

     El mundo sin profesores no tendría clase

Ellos son los que de verdad aportan la clase, el caché, a cada institución educativa, a cada aula. Son la clave, el eje alrededor del que pivota el futuro de nuestra sociedad.

La clave no está en la metodología sino en los profesores.

Por eso pido, suplico, un cambio de filosofía del actuar de los colegios. En sus idearios declaran muchas cosas, pero en realidad están para que sus alumnos saquen buena nota en los exámenes y evaluaciones externas. En sus webs y folletos dicen cosas preciosas,… pero se dedican a “sacar la selectividad con la mejor de las notas”. Por eso, aunque la misión del centro educativo sea otra, si el colegio tiene ese foco, los profesores se dedicarán a ello. Y por muy buenos que fueren, acabarán dedicándose a enseñar contenidos para selectividad.

El colegio pervierte a los profesores… Upssss, lo que acabo de decir.

reina de picas

El sábado asistí a una jornada de la #EED2016 promovida por la Fundación Telefónica con el título “Educar en Verde”. María Acaso, que pilota estas jornadas en las que propone al mundo educativo maneras disruptivas de aprender-enseñar, dijo una frase que me encantó y la tuiteé.

Para reinventar la educación hacen falta microrevoluciones: cada profesor puede cerrar la puerta de su clase, “hackear el aula” y mentir al inspector…¡que ya lo hacéis!

“Hackear el aula”[1]  introducir en el aula elementos nuevos, nuevas metodologías, buscando recuperar la emoción del aprendizaje en los alumnos.  No confundir con esto otro:

Me encantó la propuesta del “hackeo” por lo rebelde y por lo factible. Es verdad todo lo que dice: en la mayoría de los colegios cada profesor se mete en el aula, cierra la puerta y puede hacer lo que quiera. Y luego a la inspección se le presentan los documentos que quiere ver[2].

Es fácil ser un mirorevolucionario y está muy claro que un buen profesor que se dedica a que cada alumno desarrolle lo mejor de si, genera un impacto brutal no sólo en sus alumnos sino en la sociedad entera.

El pasado domingo se anunció el fallo del “Global Teachers Prize” o premio al mejor profesor del mundo. Lo ha ganado Hanan Al Hroub, una palestina que nació en el campo de refugiados de Belén y decidió hacerse maestra tras el ataque que sufrieron su marido e hijos y ver que el colegio no les ayudaba a superar su trauma.

Te dejo su vídeo aquí, aunque aviso que está en árabe con subtítulos en inglés. [3]

Sus lemas son la “no violencia” y “juego y aprendo”. Con esto ha conseguido que la clase sea por una parte un lugar seguro, donde los niños se recuperen de todo lo terrible y violento que hay fuera en las calles y además, con el juego, socializar, divertirse y aprender.

No parece una metodología muy compleja. Y el caso es que ha obtenido unos resultados espectaculares, no sólo académicos.

No es una metodología compleja, pero ha costado mucho esfuerzo: Hanan cambió su carrera y se hizo maestra para ayudar a sus hijos y otros niños en idéntica situación.

No es una metodología compleja, pero sí es la adecuada a las necesidades de esos escolares.

Esto es “hackear el aula”: estar al servicio del aprendiz. No sólo de sus necesidades intelectuales, sino también de las emocionales y sociales.

Es bellísimo que existan estos profesores y todos conocemos algunos casos en nuestra propia historia. ¿No sería genial si todos los profesores fueran de esos que recordamos con admiración y cariño porque causaron un impacto positivo en nuestras vidas?

Creo que antes me he atrevido a buscar la causa por la que no todos los profesores pueden ser así: es difícil para un profesor “hackear su aula” si el colegio le pide, porque lo piden los padres, que se centre en lo académico.

Para inspirar a otros hay que estar inspirado. Para inspirarse lo mejor es formarse, visitar, leer viajar. Y si no hay dinero ni tiempo, siempre nos queda YouTube y Google donde podrás encontrar cosas maravillosas de profesores generosos que ponen su saber al servicio de todos [4]. (antes al menos nos quedaba París…¡como han cambiado las cosas! ;P )

Elena Jiménez-Arellano Larrea

[1] “hackear el aula” expresión de María Acaso para referirse a innovar disruptivamente en el aula. 

[2] Desgraciadamente esto último lo tienen bien merecido porque la ley –que cambia sin parar- va pidiendo cosas que no se molesta en explicar. Junto a eso, a veces, los inspectores de educación aparecen poniendo el énfasis en cosas que no están nada explícitas o se explican de tres formas distintas en la ley. Resultado: los documentos que los inspectores estudian con detenimiento no son sino corta y pega de las propuestas de las editoriales.

[3] https://www.youtube.com/watch?v=02Z1NpMB2r4 

[4] ¿Quieres saber de…?

  • Flipped classroom? Busca en YouTube o Twitter a Juan Pablo Sánchez, profesor de Tajamar o a Raúl Santiago.
  • Aprendizaje cooperativo? Project Zero de Harvard. Hermanos Johnson. Kahgan… En YouTube hay mil videos.
  • Thinking based Learning? Y otras herramientas de aprendizaje reforzando el pensamiento. Googelea al grupo educativo COAS, o ve a visitarles. Mira a Robert Swartz…
  • Inteligencias múltiples? Pregunta a google por Gardner
  • Aprendizaje basado en proyectos? Hay para aburrir en google. Hay hasta un par de tesis buenísimas…

Y no sigo, si quieres bibliografía, vídeos, visitas a colegios, ponte en contacto con nosotros en talento@inspirandotalento.com y te facilitamos todo lo que necesites saber a vuelta de correo!

Sorpresa de teléfono verde

EN EQUIPO SE APRENDE MÁS… Y MEJOR

Hace unos diecisiete años, cuando ya todos los teléfonos de sobremesa eran de botones, un cliente me regaló un precioso teléfono verde oscuro, de los de marcar con rueda, que funcionaba perfectamente. Entonces lo conecté, lo usaba y cada persona que entraba en mi despacho hacía algún comentario de lo bonito que era.

Hace poco lo he reencontrado. Lo he puesto de nuevo sobre la mesa y… ¡tachan!! Para mi sorpresa, el becario en prácticas no sólo no había visto uno en su vida sino ¡que no sabía cómo funcionaba! He hecho más pruebas con varios sujetos de menos de 20 años y he comprobado mi tesis: a priori no saben cómo se marca y cuando lo descubren se les pone cara de sorpresa que yo llamo “sorpresa de teléfono verde” que significa algo así como “¿Y esta antigualla funciona?”.

Lo cierto es que funciona: se pueden recibir llamadas y hacer llamadas. Pero por supuesto necesitas el “listín de teléfonos” (“¿lo queeeee?)”, no tiene memoria para rellamar, no te indica el teléfono que llama, no tiene buzón de voz… Vamos, que si, que es una antigualla.

sorpresa
Con esos mismos ojos de sorpresa -mezcla de incredulidad y asombro- miro yo ahora a esos colegios que todavía no han descubierto las ventajas de que sus alumnos aprendan cooperando en equipo. Es como si estuviera viviendo un dejâ vu mirando esas aulas con los pupitres en fila… ¿de verdad que aún no sabéis la maravilla que es el aprendizaje cooperativo?

Dejadme que os lo cuente.

Mejor, dejemos que nos lo cuente Google.

Esta empresa ampliamente conocida por sus servicios, tiene algunas formas de actuar muy interesantes; da mucha importancia al entorno de trabajo para facilitar las tareas tanto de pensamiento profundo como de compartir ideas o generar ideas en equipo.

Por ejemplo, para reclutar a sus trabajadores en Silicon Valley, puso unos carteles enormes en las carreteras con una ecuación de muy difícil solución sin más detalles. Los “frikis” que la solucionaron y se les ocurrió poner la solución en el buscador de Google, tuvieron acceso a la oferta de trabajo que Google ofrecía. Así reclutaron a los mejores para esos puestos, que además se auto-seleccionaron.

google board

También Google es conocida en el ámbito empresarial porque ha implantado la fórmula 80-20 por la que todos sus trabajadores disfrutan del 20% de su tiempo de trabajo para trabajar en “sus” proyectos. Google obtiene así casi el 80% de sus beneficios: de los trabajos realizados en ese 20% de tiempo “libre”.

google-office-designfaceY ¿quién no ha visto las fotos de sus oficinas donde te puedes llevar a tus hijos, tener una reunión en una cabina de teleférico o en un iglú,meterte en un “nido” para echarte una siesta o pensar, llevarte al perro, jugar un billar, cantar un karaoke en una banda de música y tirarte por un tobogán para ir al comedor? Así consiguen un ambiente creativo, distendido, con muchos puntos de descanso y de encuentro e intercambio de “mentes”, de ideas, de consejos, lo que potencia la concentración y la atención en los momentos de trabajo individual, obteniendo una mayor eficacia de sus trabajadores.

Pues esta misma empresa, que tiene muy claro cómo potenciar los resultados a través de unos equipos humanos sobresalientes, ha hecho un descubrimiento que llama sorprendente.

Google, tras dos años de investigación exhaustiva analizando las habilidades y rasgos de carácter de sus trabajadores de  en busca de las claves de lo que hace un “dream team” (un equipo de alto rendimiento, es decir produzca unos resultados excelentes, siendo innovadores y creativos para solucionar problemas) concluyeron lo siguiente:

“Resultó que el secreto para que un equipo sea de alto rendimiento  descansa menos en los individuos que lo componen, que en la dinámica del equipo: es decir, importa menos “quién” está en el equipo que “cómo” interactúan sus miembros, estructuran su trabajo y ven sus contribuciones”[1]

Y esto es precisamente el eje del aprendizaje Cooperativo: enseña a interactuar bien cómo miembro de un equipo para que cada individuo gane y todo el equipo gane.

Ayer precisamente me decía una profesora de historia de un colegio al que estamos formando en Cooperativo lo siguiente: “He comprobado por segunda vez en este curso académico que han mejorado los resultados de todas las alumnas usando el cooperativo. También he comprobado que las notas bajas son mucho menos bajas y las altas lo son aún más.”

Y ¿por qué sucede esto? Pues porque el aprendizaje cooperativo mejora los resultados al enseñar a los alumnos a interactuar y a interactuar bien: el “descubrimiento asombroso” del estudio de Google.

Uno de los elementos clave del cooperativo es la interdependencia positiva.
Supone tener claro que los esfuerzos de los demás el equipo me benefician y yo les beneficio a ellos con mi trabajo. Es generar la cultura del ganar-ganar: merece la pena esforzarse porque todos ganan si cada alumno es responsable no sólo de su propio aprendizaje sino del aprendizaje de los otros miembros del equipo. Si un miembro del equipo no hace su trabajo se perjudican todos.

Explicando esta interdependencia positiva a profesores y padres me he encontrado algunas veces –bastantes- con esta pregunta: ¿Y no beneficia entonces el cooperativo sólo a los “flojos” o a los que saben menos?

La respuesta es que en el aprendizaje en grupo cooperativo se benefician TODOS los alumnos del equipo.

La razón la da Confucio:

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Cuando un alumno intelectualmente bueno -y señalo lo de intelectualmente a propósito, porque puede ser que no destaque también en otras inteligencias como la interpersonal- tiene que explicar, pongamos por ejemplo la mitosis a otros miembros de su equipo, está mejorando su aprendizaje.

  • En primer lugar al repetir o parafrasear la información le ayuda a retener la información y a fijarse en detalles a los que quizá no prestó atención.
  • En segundo lugar, pone en práctica multitud de competencias como el ejercicio y mejora de la expresión oral, la empatía, la inteligencia interpersonal, el sentido de iniciativa, habilidades de pensamiento para presentar la información de un modo diverso…

Precisamente por eso quien más ayuda en un equipo no siempre es el intelectualmente más fuerte, ya que las tareas a realizar muchas veces exigen el desarrollo de otras competencias como la espacial o la interpersonal, que pueden ser tenidas en mayor grado por otro miembro del equipo.

No olvidemos que la enseñanza hoy en día se queda pobre si se limita a temas académicos. La enseñanza por competencias nos requiere ayudar a nuestros alumnos a desarrollarse socialmente, procurar que trabajen la expresión oral, la creatividad, la ética, la inteligencia práctica, la iniciativa, la conciencia cultural, etc.

Un colegio que sólo pretende el éxito académico a corto plazo (CDI, selectividad, etc) para sus alumnos es un colegio “sorpresa de teléfono verde”, porque ¿para qué sirve si los “conocimientos” están todos en Google?

Cuando en la vida profesional decimos que alguien es competente, nos referimos a alguien que además del conocimiento tiene unas habilidades prácticas que le permiten solucionar problemas, generar nuevas ideas, trabajar en equipo, hacer presentaciones y hablar en público, hablar varios idiomas…etc. Esto es lo que facilita el aprendizaje cooperativo por competencias.

Al trabajar en equipo se Incluyen la atención a otras dimensiones que dan una formación para la vida, para las relaciones humanas, para el futuro.

El mundo ha cambiadonino-hablando-por-telefono

  • Google da información al segundo: “los contenidos” ya no solo están en los libros, es más, en los libros pronto quedan obsoletos y no tienen toda la riqueza visual que tienen algunas webs.
  • En el documento “The shape of Jobs to come”[2]: queda muy claro que los trabajos en los que trabajaran el 80% de nuestros actuales alumnos son trabajos que no existen hoy en día y por eso ya no se trata de enseñarles “lo que sabemos” sino abrirles las puertas a que sean capaces de aprender lo que no saben con capacidad crítica.
  • Los alumnos han cambiado: son más “visuales”, menos respetuosos de la autoridad, más globales: tienen amigos en todo el mundo, quizá están a veces más protegidos y consentidos…. Para llegar a darles lo que necesitan -una formación integral-, el método “tradicional” ya no vale.

¿Aulas con pupitres en fila? Si, los dos siglos pasados. En la escuela del siglo XXI se aprende en equipo.

Elena Jiménez-Arellano Larrea

[1] http://www.weforum.org/agenda/2015/12/googles-surprising-discovery-about-effective-teams/  “It turns out that the secret to a high-performing team lies less in the individuals that make it up and more in the wider team dynamics: “Who is on a team matters less than how the team members interact, structure their work, and view their contributions.””

 

[2] “The Shape of Jobs to come” http://ireteth.certh.gr/files/2010/02/FastFuture_Shapeofjobstocome_FullReport1.pdf

¡Quiero que me devuelva mis dientes!

CÓMO SUPERAR LA CRISIS DEL CAMBIO. Ayer estábamos tumbados al sol sobre unas rocas, bien abrigados, porque a pesar del sol el frío era intenso. Habíamos acabado de comer después de alcanzar la meta que nos habíamos puesto para ese día de monte. El silencio era absoluto, no se oían ni pájaros -probablemente sus trinos se congelaban al salir de sus gargantas-  cuando llega una familia con tres niños y se sientan casi al lado…¡con lo grande que es la montaña! El padre saca unos bocadillos de la mochila y reparte. Se hace un pequeño silencio mientras empiezan a comer -era ya tarde para los estándares mundiales- y de repente se oye un grito “¿Alguien sabe el teléfono del Ratón Pérez[1]?” …. silencio y sorpresa. Alguien pregunta: “¿Para qué quieres su teléfono?”, “¡¡Quiero que me devuelva mis dientes!! ¡no me puedo comer el bocadillo!” Su madre le dice: “Pero si dentro de nada vas a tener unos dientes nuevos preciosos y además te ha traído…” a lo que la niña insiste “¡Quiero que me devuelva mis dientes ya!”

Os podéis imaginar las carcajadas contenidas del grupo tumbado a la bartola.

A mi me hizo pensar.

Me acordé de lo que me había dicho una profesora en la evaluación a una sesión de formación en nuevas metodologías: “No entiendo porque tanta crítica a la enseñanza clásica y tanto empeño en que cambiemos la metodología si el método clásico nos sigue dando muy buenos resultados”. Llamaba método clásico a la bien conocida metodología de clase magistral, alumnos en filas de pupitres separados, estudio de memoria y deberes repetitivos y descontextualizados.

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Si, los profesores a veces también queremos que el Ratón Pérez nos devuelva los dientes. Los profesores, los padres y cualquier profesional que vea moverse el suelo bajo sus pies. Y es que el cambio, cualquier cambio, es ir un poco contra natura.

Los cambios producen inseguridad ante lo desconocido. Ya lo dice el dicho: “Mas vale malo conocido, que bueno por conocer”. Producen incertidumbre: “¿Me saldrán de verdad dientes nuevos? Hasta que me salgan los dientes nuevos ¿cómo me como el bocadillo? “. Lo podemos traducir como: ” ¿Seré capaz de ser tan buen profesional como lo soy ahora y a dominar esta nueva técnica? ¿podré llegar a aprender esto nuevo? ¿Y mientras lo aprendo qué pasa?”

Y lo peor es cuando en vez de poner el foco en nosotros, echamos balones fuera y nos preguntamos “¿No será una moda?” y seguimos por dentro “¡Ojalá lo sea y a ver si se pasa pronto!”.

Vamos, que preferimos pegarnos con cola los dientes de leche antes que pasar una temporadita desdentados mientras salen los definitivos.

Oí el miércoles pasado al profesor Francisco Martín referir cómo los españoles siempre llegamos tarde. No se refería a las citas con otras personas, sino a las citas con la Historia: llegamos tarde a la Ilustración, a la Industrialización, al Conocimiento en el s.XX y ahora estamos llegando tarde a la era del Aprendizaje.

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Y desde el miércoles me he estado preguntando el por qué de esto. ¿Por qué los españoles llegamos tarde a la Historia? ¿Por qué no somos de los que innovamos sino de los que vamos a rastras del resto de la humanidad? ¿Tenemos los españoles una especial aversión al cambio o a innovar? ¿Es un gen español la reticencia a hacer las cosas de forma distinta a como “se ha hecho siempre”?

No soy historiadora y no voy a intentar explicar los porqués de llegar tarde a momentos de la historia, que claro que tienen su explicación. Lo que si sé y puedo afirmar es que la aversión o resistencia al cambio existe siempre en cualquier persona sensata y con sentido común ya que requiere pasar por una fase de “destrucción creativa”[2]  que corresponde a la fase en la que, como la niña de nuestra anécdota, se está sin dientes y no se puede morder el bocadillo como se solía.[3]

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Para superar con éxito esa fase del proceso del cambio en la que nos encontramos “desdentados” -es decir, esa fase en la que los profesores están aprendiendo nuevas metodologías pero aún no saben cómo implantarlas adecuadamente en el aula con el mismo rendimiento que tenían antes con sus metodologías anteriores-,   suelen ser útiles varias estrategias.

1. Mostrar o hacer visible el resultado final.
Es muy potente que el que sufre el cambio vea lo que va a pasar al final. En el caso de las nuevas metodologías, sirve mucho el proyectar vídeos donde se ve a alumnos de otros centros educativos trabajando con esas metodologías y donde esos mismos profesores y alumnos comentan lo que eso les ha mejorado la vida de profesor o estudiante. Pero eso no basta, es necesario plantear también pequeños cambios que produzcan resultados visibles. Por ejemplo relacionado con la metodología cooperativa pedir a todos los profesores que repitan un examen que ya hayan hecho sus alumnos pero ahora con la técnica de “lápices al centro”. Se propone a los profesores que evalúen como mejoran las respuestas y por tanto los aciertos y las notas a la vez que piden a sus alumnos contestar a dos preguntas: 1. cuánta presión han sentido en el examen, ¿más o menos que cuando hicieron el anterior? y 2. Con qué tipo de examen les parece que han aprendido más.

2. Que el cambio nazca de los profesores mismos.
A todos nos gusta cambiar, pero no nos gusta que nos cambien. Es un tema de psicología de la personalidad que debemos hacer que juegue a nuestro favor. El coaching es tan eficaz porque se basa en la creencia de que el cambio interior eficaz y duradero sólo puede ser promovido por uno mismo. Los cambios impulsados desde fuera son a corto plazo y no generan convicción en los individuos. Por eso es muy importante que todos los profesores se involucren en el proceso de cambio tomando decisiones del modo, la fuerza, el enfoque, etc., del proyecto de cambio. Esto significa que el proceso de cambio se va articulando según las aportaciones de todos y el proyecto final probablemente no se parecerá en casa nada al ideado, pero se ha cumplido el objetivo de incorporar una nueva metodología que motiva a profesores y alumnos mejorando su experiencia y su aprendizaje.

3. Usar el lenguaje del cambio
 Las palabras no son inocentes. El lenguaje del cambio juega un rol mucho más importante del que se cree. Tanto el que usamos para explicarnos el cambio a nosotros mismos, como el que se utiliza para implicar a los demás. Palabras como: equipo, interdependencia positiva, interacción promotora, responsabilidad individual, normas del equipo, competencias, habilidades sociales, responsabilidad individual, inteligencia emocional, roles de los miembros del equipo… Si estas son palabras que suenan… entonces llegará el cambio. Esto supone además que en las evaluaciones se van incorporando “notas” relacionadas con el trabajo en equipo, el cumplimiento mejor o pero de los roles, etc. Lo que no se evalúa, no existe y acaba por desaparecer.

La historia del Ratoncito Pérez no acaba cuando este recoge los dientes de debajo de la almohada. El Ratoncito Pérez siempre deja un regalo a cambio de los dientes que se lleva.

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El regalo suele consistir en algunas monedas de poca cuantía o un juguete sencillo o un libro. Yo no sé qué le dejaría el Ratoncito Pérez a la niña de nuestra historia, sólo se que ante los argumentos de su madre, la niña casi gritaba: “¡No me compensa!! Que me devuelva mis dientes ahora!”

La verdad es que a los profes o a cualquier persona envuelta en una situación de cambio le dan unas ganas enormes de gritar lo mismo “¡No me compensa!”, pero imaginad por un rato que podríais hacer ahora con los dientes de leche repegados con cola.

Lo mejor de todo es que el regalo por dar el paso hacia el cambio en las metodologías activas y contextualizadas no es calderilla: es la felicidad, que como explican en este vídeo comienza por la sonrisa que has esbozado al leer estas letras. ¡No me digas que no te has sonreído al menos un poco!

Elena Jiménez- Arellano Larrea

 

[1] Leer la historia del ratoncito Pérez en: http://www.prodentis.es/881/ Y también en:  http://www.muyhistoria.es/curiosidades/preguntas-respuestas/iquien-invento-al-ratoncito-perez

[2]http://www.amaliorey.com/2013/07/05/20-ideas-sobre-como-gestionar-las-resistencias-al-cambio-post-364/

[3]Y esto, señores, aplicando la lógica que tanto me gusta, serviría para explicar que los españoles no somos adversos al cambio. Lo que somos es prudentes. Primero vemos qué pasa con esas novedades “por ahí” y luego,… “si eso” …las empezamos a implementar nosotros. Es decir, que no somos amantes de las versiones beta, que a los españoles nos gustan las cosas que funcionan. Y eso es muestra de mucha sabiduría, aunque a veces algunos nos impacientemos.

Marciano sí. Deberes no.

MEJOR RETOS QUE DEBERES. La R.A.E define Marciano así: “Habitante del planeta Marte”.

Cuando el astronauta Mark Watney -el de la película basada en el libro “El Marciano”- se queda atrapado en ese planeta y tiene que sobrevivir allí durante 1412 “soles” marcianos y hace un cultivo de patatas, coloniza marte y adquiere de inmediato la ciudadanía y el título de MARCIANO.

No he visto la película, he leído el libro. Me ha cautivado por dos cosas, la primera el protagonista: su sentido del humor, su carácter tenaz, inasequible al desaliento, sus competencias combinación de unos amplios y profundos conocimientos y un duro entrenamiento[1]. El segundo aspecto del libro que me ha tenido muy entretenida ha sido el comprobar la veracidad de los cálculos matemáticos, las actividades botánicas y las reacciones químicas que opera el protagonista en sus actividades de supervivencia[2].

En seguida he pensado: ¡vaya material para hacer un proyecto entre los profesores de física, química, geología, botánica y matemáticas[3]!

marciano peli

Me he imaginado a los alumnos de secundaria entretenidos en lo mismo que yo: en comprobar si los cálculos realizados para aumentar el rendimiento del campo de patatas eran reales y veraces. Haciendo eso he tenido que repasar botánica, biología, mates,… Y me lo he pasado bomba. No es lo mismo que el profe te diga: “imagínate un campo de patatas que produce 12 kg de patatas cada cosecha y calcula… “, que plantearte un caso real de supervivencia para el que necesitas que el campo de patatas aumente su rendimiento o morirás de hambre por falta de calorías antes de que llegue a Marte la misión de rescate.

Lo primero es un tostón, porque no me interesan las patatas y tampoco me interesa saber cuánto más ganaré si aumento la producción un 30% con un 20% de aumento de los costes. No me interesa. Prefiero ver la serie de por las tardes.

Lo segundo es un reto: tengo un tipo en Marte –podría ser yo, es lo que tienen las novelas, que te metes dentro y te haces protagonista- que como no le solucione el problema de cómo producir agua para su cosecha de patatas usando reacciones químicas y los elementos que tiene a mano, se me muere y se acaba la peli.

¡Marciano, sí! El marciano le da material a un montón de profesores de distintas asignaturas para involucrar a sus alumnos en un aprendizaje activo, contextualizado (aunque sea en Marte) y significativo.

¡Deberes no! Definitivamente y a pesar de la oposición de sabios y sesudos profesores ¡Voto por acabar con los deberes!

Puede parecer una terquedad mía -fruto de la parte aragonesa de mi ADN- el oponerme incluso a los miembros de mi equipo, pero cada vez tengo más razones para sumarme al NO-MAS-DEBERES.

La primera es que me acabo de ganar el amor inmediato de los pobrecitos estudiantes de primaria y secundaria, de sus sufridas madres y padres que ejercen de profesores particulares y maestros de todas las ciencias (conozco a muchas madres que han cursado ¡y aprobado! primaria y secundaria completas dos y tres veces!) de cientos de profesores que ya no tendrán que corregir deberes!

Andaba necesitada de aprecio y este es un buen modo de que a uno le quieran 😉

Mi “No a los deberes” no es un arrebato, no es un cúmulo de razones sentimentales como “¡qué pena, pobres niños!” O como decía más arriba: “quiero que me quieran”. El no a los deberes lo baso en una propuesta seria y argumentada.

La razón de ser de los deberes hasta ahora 
se debía a que con la metodología que existía en el aula –la clase magistral donde el profesor habla frente a un grupo de alumnos pasivos que a lo mejor toman pobres apuntes de sus palabras y a lo peor subrayan el libro- era necesario un trabajo personal del alumno que le permitiera interiorizar los contenidos que ese día se habían explicado en clase.

Antes los deberes eran necesarios. Al llegar a casa uno se enfrentaba a una serie de ejercicios que le servían para aplicar la teoría escuchada. A veces éramos afortunados porque en clase había dado tiempo de hacer un ejemplo del tipo de análisis sintáctico que esperaba el profesor, o de la formulación en química, y además de extraer conocimiento de la teoría del libro o de los pobres apuntes que tomábamos, podíamos extrapolar del ejemplo.

“Fijan y asientan las materias, crean hábitos de trabajo y estimulan el aprendizaje” es el argumento de los que quieren mantener los deberes. Argumento que quiero desmantelar en sus tres afirmaciones a la vez que proporciono datos empíricos de las ventajas de NO hacer deberes.

DESARTICULANDO EL ARGUMENTO 1: Los deberes fijan y asientan las materias

El estudio sí que fija y asienta el conocimiento, los deberes no. Los deberes no dan feedback inmediato, los hacemos en casa por la tarde y a lo largo del día siguiente o dos días después, se corrigen en clase –si tenemos suerte- o los corrige el profesor y nos los devuelve otro día después. En este proceso, si teníamos algún concepto erróneo, ha quedado fijado en nuestra mente todo ese tiempo.

Y cuando llega el feedback, es decir la corrección, a veces no le hacemos ni caso porque lo que nos importa es la nota. Podría hablar mejor de algunas herramientas informáticas que permiten ejercitarse en habilidades matemáticas o de formulación química que al corregir los resultados en el acto facilitan un aprendizaje verdadero. Pero este no suele ser el caso cuando se habla de “deberes” y además no se puede hacer con todas las asignaturas: lectura, caligrafía, comentario de texto, ni con todas las competencias que un alumno debe desarrollar.

deberes

(Esta imagen se la debo al FB de Cesar Bona)

En cambio, cuando se imparten las clases con una metodología cooperativa, el alumno no solo recibe el feedback inmediato sino que repite varias veces el concepto correcto y por distintas vías: vista, oído, lo habla, lo pregunta, lo reelabora, lo pinta… Con esta metodología -que es la que propone la LOMCE[4], no hacen falta deberes. Porque los deberes se hacen en clase y el aprendizaje se hace en clase. Se evita la ruptura de enseñanza-aprendizaje que con el método tradicional se dividía en dos: la enseñanza en clase, el aprendizaje en casa.

No hacen falta deberes. Sí hace falta estudio. Y este estudio cambia también respecto al estudio que se hacía antes para un examen: ahora existe una razón diaria, unas ganas, un “me apetece”, para profundizar en el conocimiento de lo trabajado en clase porque se ha desarrollado ya un interés (motivación) y se ha puesto en marcha un proyecto.

DESARTICULANDO EL ARGUMENTO 2: Los deberes crean hábitos de trabajo

Los alumnos y alumnas pasan en el colegio al menos ocho horas cada día. De esas, al menos seis son clases. ¿Son insuficientes ocho horas de trabajo para adquirir un hábito de trabajo? ¿Qué hacemos los profesores en esas ocho o seis horas que no somos capaces de hacer que nuestros alumnos adquieran un hábito de trabajo?

A ver qué opináis de este video que ha circulado por las redes estos últimos días:

Sí, ya lo sé, soy una spoiler de videos.

¿No piensan que ocho horas al día dan de sobra para inculcar este hábito? Además de muchos otros acordes a su edad: orden, sinceridad, compañerismo, esfuerzo, responsabilidad, etc.

Si un niño debe añadir a esas ocho horas de trabajo en el colegio otras tres más de deberes estamos incurriendo en muchos errores: sobreagotamiento y falta de espacio para el tiempo libre: que educa porque permite ELEGIR que se va a hacer con ese tiempo: actividad extraescolar, leer, pensar, aburrirse…

Y quiero comentar además un fenómeno reciente – es de hace 20 años, es decir, una generación- que consiste en que ahora, los deberes y el estudio de las materias por algún extraño motivo requiere que sean supervisados, revisados, repasados y corregidos por alguno de los progenitores de nuestro alumno.

¿Es que los niños son más tontos? Yo creo que no, que en todo caso con más listos: comen mejor (danoninos, cereales con-de-todo, …), viven mejor (ahora llevan cinturón de seguridad y no chupan de las botellas…  ), están más sanos (hacen karate en vez de darse patadas en el recreo…)

¿Es que las materias son más difíciles o amplias? Todo lo contrario: cada vez los contenidos de estudio se reducen más y más.

Manolito gafotas
Entonces ¿cuál es la causa de este fenómeno? Pues mi explicación es a lo Manolito Gafotas: científicos de todo el mundo se han reunido para estudiarlo… y no encuentran respuesta.

Vamos, que los deberes en quien de verdad crean hábitos de trabajo INTENSO es en los progenitores.

Y lo malo es el efecto que produce en madres e hijos: las madres ejercen de profesoras (era una de las pocas profesiones que no tenían en mi época, donde ya eran chóferes, cocineras, enfermeras, solucionadoras, modistas, estilistas….) con la consecuente tensión en la vida familiar: añade a la lucha por el orden, digamos con la ropa, la lucha por terminar los deberes de cono o science. Una hija adolescente que antes solo quería evitar a su madre al salir de casa vestida a su manera, ahora la quiere evitar a todas horas para no tener que oir ¿Acabaste con los deberes? ¿Me los enseñas???

Kelvin2

DESARTICULANDO EL ARGUMENTO 3: Los deberes estimulan el aprendizaje.

El aprendizaje se estimula por el interés y la curiosidad, elementos ambos de los que carecen los deberes por naturaleza.

Más aún cuando tras 8 horas de trabajo sentado y en silencio (más o menos ) llegan a casa y deben pasarse otras 3 horas extra en esa extraña situación (extraña para cualquiera entre 3 y 18 años)

Un tweet que leí hace poco lo resume muy bien: “Los padres pasamos los primeros 2 años de la vida de nuestros hijos enseñándoles a andar y a hablar para pasarnos luego unos 15 años más diciéndoles que se estén quietos y que se callen”

En cambio, al llegar a casa hay otras actividades que sí que estimulan el aprendizaje: las extraescolares elegidas (subrayo lo de elegidas por el propio niño o adolescente y subrayo que no sean excesivas), la ayuda en casa preparando la cena, cuidando hermanos, investigando por su cuenta en el parque o en jardín, …Leyendo novelas!!! Si, novelones!! Y cuentos!!

“Quizá tenemos miedo de que los niños no sepan qué hacer con su tiempo libre si no tienen la tarde ocupada. Olvidamos lo que toda la psicología del desarrollo infantil ha revelado a lo largo del siglo XX: los niños tienen unas necesidades de juego y exploración que no solo son vitales para su crecimiento personal equilibrado, sino también para su aprendizaje. Y con la cantidad de deberes que muchos llevan a casa a diario no tienen tiempo para ello. ¿Cuál es el coste? El futuro nos lo dirá. Pero la depresión infantil, la obesidad epidémica y el elevado fracaso escolar son indicadores a tener en cuenta.

Propuesta

Durante la primera infancia y antes de adquirir el dominio de la lectura y la escritura los niños aprenden jugando, porque para ellos es más que un juego: éste es expresión de lo que son y de su forma de ver el mundo y sus experiencias. Después es muy fácil motivar la investigación en libros, con experimentos, trabajo en grupo y usando las TIC. Cualquier cosa es posible con niños motivados y que mantienen vivo su estado natural, la esencia del ser humano, que es aprender y comprender, inventar y crecer.[5]

Y en la adolescencia, es mucho más productivo que dediquen el tiempo en casa a hacer proyectos que les ilusione, actividades extraescolares acordes con sus gustos: deportivas, musicales, artísticas, etc. Es el momento de potenciar sus inteligencias múltiples.

Algunas personas que están de acuerdo en que los deberes actualmente no tienen sentido, los quieren quitar por real decreto[6]. Y eso no funciona. Es preciso que cambie la metodología hacia una metodología activa y contextualizada en la que se hace un aprendizaje significativo, esa metodología que ahora aconseja la ley[7]. Y por eso creo que la LOMCE tiene mucho valor educativo. Me gusta la LOMCE. No es una ley perfecta, porque aún tiene miedos y se apoya demasiado en la anterior, pero aporta elementos muy interesantes que permitirán la implantación de esas metodologías activas que, entre otros cambios, aportarán el final de los deberes. Bueno, solo para valientes. Algunos seguirán agarrados a los restos del naufragio.

Elena Jiménez-Arellano Larrea


[1] Pase lo que pase, Decidle al mundo, decidle a mi familia, que nunca dejé de intentar volver a casa.” Dice Mark Watney en “El Marciano”

 

[2] Voy a tener que recurrir a la ciencia para no cagarla”. Dice Mark Watney en “El Marciano”

 

[3] “Mi vida dependía de unos cálculos que había hecho, si se me había pasado un signo o había sumado dos números mal, podía no despertar nunca” Dice Mark Watney en “El Marciano”

[4] Orden ECD/65/2015 de 21 de enero. BOE del 29 de enero de 2015

[5] Mª Pilar Gómez. Crianza en familia.

[7] Orden ECD/65/2015 de 21 de enero. BOE del 29 de enero de 2015

Eppur si muove

INNOVAR EN EDUCACIÓN…O QUEDARSE ANTICUADO Y…MORIR.

“Sin embargo, se mueve” . Dicen que Galileo dijo esta frase para rebatir, con evidencias extraídas de la observación, las teorías científicas entonces vigentes que explicaban el cosmos.

Gran revolución causó la teoría heliocéntrica entonces entre personas cultas y bien preparadas. Pero la evidencia se impuso.

Si algo me cautiva, es la capacidad del ser humano de profundizar y crecer en el conocimiento de las cosas. El ser humano -desde el género homo de hace 2,8 millones de años1 – ha ido creciendo en capacidades, habilidades y conocimiento de la realidad que le rodea.

galileo
Los avances en la ciencia y el conocimiento son siempre progresivos, a veces drásticos porque ponen patas arriba todo el esquema de conocimiento anterior, pero cada una de esas revoluciones del conocimiento nos permite poder explicar mejor el mundo que nos rodea. Las fichas del puzle encajan cada vez y cada vez mejor.

Todo lo que sabemos, los conocimientos que hemos ido adquiriendo como humanidad, se apoyan en el conocimiento acumulado previamente. «Si he visto más lejos es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes»2 . No necesitamos partir de la invención del fuego cada vez para ser capaces de desarrollar nuevas energías sostenibles, por ejemplo.

Lo mismo sucede ahora en la educación. Hay que avanzar necesariamente a la luz del nuevo conocimiento sobre nuestro cerebro, sobre cómo aprendemos y cómo influyen las emociones en el aprendizaje. 
Las evidencias nos muestran que el sistema educativo que nosotros hemos vivido está caduco: el fracaso escolar es altísimo, los alumnos diagnosticados con déficit de atención son cada vez más, los niveles que esperamos de nuestros alumnos son cada vez más bajos, la motivación del alumnado es escasa…y además hay un altísimo desempleo de jóvenes (que por supuesto tienen cierta explicación en la crisis económica, pero ¿no será también que el bagaje que tienen no es el necesario para alcanzar con éxito el mercado laboral?).

Ante esta situación se comienza a implantar en muchos colegios una pedagogía bien experimentada ya por colegios pioneros en todo el mundo: el aprendizaje cooperativo, las inteligencias múltiples, el aprendizaje basado en el pensamiento, el aprendizaje por proyectos, la flipped classroom y otras metodologías a veces no tan sistematizadas3 , con unos resultados que están a la vista en primer lugar en cuanto al enorme cambio en la motivación y actitud de alumnos y profesores.

Estas nuevas metodologías nacen después de estudiar cómo aprendemos, cómo pensamos, qué nos mueve, qué nos ayuda más a desarrollarnos y a crecer como personas.

Gran parte del éxito se debe a los nuevos conocimientos sobre neurociencias, motivación y aprendizaje que se han desarrollado en los últimos años .

Las mejores cabezas investigan sobre esto y así en Harvard nació en 1967 el Project Zero4,5  mientras otros profesionales como Robert Swartz, Howard Gardner, los hermanos Johnson, y muchos más7, todos inspirados por adecuar el aprendizaje a lo que vamos aprendiendo sobre el cerebro y sobre emociones, desarrollan las otras líneas de aprendizaje que se están demostrando exitosas.

El informe8 que sirvió de base de trabajo para la Cumbre Mundial para la Innovación en Educación (WISE, en inglés), un think tank formado por 15.000 sabios y promovido por la Fundación Qatar que del 4 al 6 de noviembre 2014 se reunió en Doha para debatir algunas de estas cuestiones, declaró estos mismos principios y promueve las mismas metodologías.

Pero esto no deja de ser algo nuevo, muy diferente de lo que veníamos haciendo en los colegios. Por eso no es de extrañar que personas cultas y bien preparadas -padres y profesores- nos formulen preguntas y dudas que nos ayudan a profundizar en el rigor y validez de las metodologías.

He recogido aquí varias de las preguntas que me han ido formulando en diferentes ocasiones y espero que sirvan para abrir el debate y dar más luz a este tema. Muchas de estas dudas se las plantea también Inger Enkvist6 , la experta en educación sueca, a la que también doy respuesta.

1. ¿Y no será esto de las nuevas metodologías una moda, como otras muchas, que se pasará?
Existe una clara tendencia a cambiar el sistema educativo tradicional de conceptos y memorístico en el que el alumno está pasivo por otro de aprendizaje significativo y contextualizado donde el alumno es más activo.

Esta es la línea general de las nuevas metodologías. Por lo que mi respuesta es: esto no es una moda, es un avance, un paso adelante necesario.

Estas metodologías se irán enriqueciendo y modificando, combinando y evolucionando pero el cambio es necesario y de momento, pasa por estas metodologías u otras similares. En ITEM os ofrecemos formación adecuada a vuestras necesidades y a vuestro ritmo.
2. ¿No buscan esas nuevas metodologías poner al alumno en el centro y no ha quedado claro que es un error presuponer que del mismo alumno surge el aprendizaje y el conocimiento?
La frase “poner al alumno en el centro” puede tener varios significados.
Hay uno que pedagógicamente produce efectos negativos al suponer que del alumno debe “salir” el conocimiento, la inspiración artística innata y “natural”.

Esto se ha demostrado falaz ya que el aprendizaje depende mucho de la cultura vivida, del lenguaje aprendido, de las cosas aprendidas: un niño no es “de natural” capaz de crear algo innovador, si no es basándose en cosas ya conocidas de antemano. Tenemos ejemplos extremos -de cómo la educación nos hace gran parte de lo que somos- en los niños criados por animales.

Pero esa frase “poner al niño en el centro” también se puede leer con la siguiente connotación: mirar al niño, al niño completo: no solo a su capacidad de retención de datos memorísticamente, sino a sus competencias, a sus emociones, a sus motivaciones. Lo importante no son “los contenidos”, lo importante es que aprendan a aprender, … y a vivir. 
El niño no es el sol en el sistema solar, el sol sigue siendo el profesor, con un papel clave y necesario en la educación.

“Eppur si muove” pero se mueve. El sol debe moverse alrededor de los planetas, moverse por el aula, moverse en distintos ámbitos de aprendizaje contextualizado, en ese movimiento hay días y noches: inteligencia, voluntad y emociones que deben tratarse conjuntamente para educar al niño.

Si sabemos que estos tres factores afectan a cómo amamos y cómo aprendemos ¿por qué no introducirlas en el aprendizaje? Una seria formación de los profesores como coaches y en habilidades emocionales es hoy casi imprescindible.

3. En metodologías como el trabajo cooperativo, ¿no se pierde mucho valor para el alumno cuando el profesor habla menos con los alumnos y estos más entre sí?
Porque la riqueza de vocabulario y la precisión de las definiciones que puede aportar un profesor no es la misma que la que puede aportar otro alumno. Las palabras cuentan9: es importante para el éxito académico y profesional la calidad y cantidad de palabras que un niño escucha en sus primeros años de vida.

Por lo tanto sí que podría afectar a los alumnos si el aprendizaje se produjera únicamente a través de otros alumnos o quizá a través de documentos con un vocabulario pobre o escaso.

Esto no sucede en ninguna de las metodologías expuestas arriba, donde no desaparecen ni la aportación del profesor ni el estudio de los conceptos en textos escritos. Lo que sucede, es que a estos elementos se añaden otros que sirven también para medir el nivel de desarrollo lingüístico de los alumnos, como la exposición oral, el debate y el trabajo de fuentes escritas diversas.

Mejorando la capacidad lingüística de nuestros profesores a través de una formación que les permita aprender a expresarse mejor en público con un lenguaje rico y preciso, reducimos el riesgo de que esto suceda incluso en la enseñanza tradicional.10

Para formarse en este campo hay disponible en la plataforma Coursera: “Introduction to Public Speaking” ofrecido de forma gratuita por la Universidad de Washington.

4. El uso de internet, de los ordenadores, ¿no tiene un impacto negativo sobre el pensamiento?
Porque ahora es muy fácil elaborar un trabajo sobre un tema determinado copiando conceptos de internet… que además pueden ser erróneos o de muy baja calidad.

La tecnología de los móviles, iPads, ordenadores, no se puede obviar. Nuestros alumnos disponen de ella cada día. Y cada vez más con conocimientos más profundos que los de los mismos profesores. Por algo se les llama nativos digitales. No podemos obviar su uso en la educación.

Para que la tecnología no sea un reductor de la calidad del aprendizaje hay que trabajar dos aspectos:

El primero, que los trabajos que mande el profesor sean cuestiones que requieran un análisis y elaboración de las fuentes. Que no se pueda resolver con un corta-y-pega.

El segundo, que hay que enseñar a los alumnos a clasificar las montañas de información disponibles enseñándoles cuales son de calidad y cuáles no.

Y precisamente porque en la web se pueden encontrar fuentes de diversa calidad, es imprescindible incluir en la educación el pensamiento crítico que permita aprender a valorar la fiabilidad y calidad de las fuentes.
El profesor debe aprender este pensamiento crítico para enseñarlo. Hace poco hice un curso de “Pensamiento Crítico” ofrecido por la Universidad de Edimburgo11 en la plataforma Coursera que puede facilitar a cada profesor las herramientas precisas para enseñar a sus alumnos un método sencillo y eficaz para valorar la calidad de las fuentes.

5. Este “aprender haciendo” ¿no retrasa mucho el aprendizaje en detrimento de la cantidad de contenidos que se enseñan?
 Interesante pregunta que nos formulan insistentemente y que nosotros mismos en ITEM hemos ponderado y evaluado.

En este punto siempre recomiendo la lectura de una novela-ensayo que siempre me cautivó “Como una Novela” de Daniel Pennac, profesor de literatura en institutos de suburbios de París, en la que narra cómo consiguió hacer de una clase de adolescentes unos amantes de la lectura y que leyeran con gusto y provecho todo el plan de “lecturas obligatorias” que pedía el “programa oficial”. Para eso invirtió un tiempo en hacer que sus alumnos apreciaran el valor de un buen libro simplemente regalándoles la lectura en voz alta de los mismos. Una vez conseguido el objetivo de hacerles amar la lectura los alumnos asimilaron el programa oficial entero con más gusto y en menor tiempo que el estipulado oficialmente.

Efectivamente el enseñar a pensar, a tener juicio crítico, a ser capaz de reconocer nuestras emociones, a trabajar en cooperativo, etc., todo esto lleva un tiempo. ¿y de donde sacamos este tiempo si cada año llegamos a junio derrapando para dar todos los contenidos que nos exige la ley?

Mi respuesta es siempre la misma: poner bien los cimientos asegura un aprendizaje más sólido y duradero aunque parezca que se dan menos “contenidos” que luego son rápidamente olvidados. ¿o se acuerdan ustedes de cómo se hace una raíz cuadrada, un análisis sintáctico o de todos los afluentes del Tajo?

6. Este “aprender haciendo” ¿asegura un verdadero aprendizaje?
Para empezar, es un hecho que no pueden aprenderse conceptos complicados únicamente a través de la manipulación.

Precisamente por esto, estas nuevas metodologías introducen estrategias de pensamiento y de metacognición que enseñan a los alumnos a reflexionar sobre su propio procedimiento de aprendizaje y pensamiento.Es importante que esta faceta de las nuevas metodologías ocupe su lugar en cada clase.

El aprender haciendo que propugnan el TBL, PBL, Cooperativo, Flipped Classroom, etc, no consiste en el aprender manipulativo o de experimento de laboratorio, ya que hay muchas cosas que no se pueden aprender manipulando, sino en un aprender con procedimientos que obligan a reflexión más allá del simple aprendizaje de “contenidos”. Es un aprendizaje a más largo plazo, contextualizado y profundo.

Ippur si muove.” Sin embargo se mueve. El mundo de la educación se mueve hacia un cambio que incluye de una manera u otra un cambio metodológico. Y los colegios se pueden unir como “early adporters” innovadores tempranos o más tarde cuando lo haga la mayoría. Mi consejo: por el bien de nuestros alumnos, por nuestra propia felicidad, cuanto antes, mejor.

pintada soñadora

Elena Jiménez-Arellano Larrea     @EJArellano

____________________________

  1. http://elpais.com/elpais/2015/03/04/ciencia/1425489262_481530.html “Los restos, encontrados en Ledi-Geraru (Etiopía)… son de un tiempo clave para entender cómo y dónde apareció el género Homo hace 2,8 millones de años a partir de un ancestro como el Australopithecus afarensis [conocido como Lucy], que vivía en el este de África hace tres millones de años” Con el tiempo, este nuevo género de homínidos comenzó a manejar herramientas (Homo habilis), a caminar erguido (Homo erectus), y a desarrollar grupos sociales cada vez más complejos en una historia de éxito evolutivo de la que formamos parte los más de 7.000 millones de Homo sapiens que habitamos el planeta.” Publicado en El País el 05-03-2015
  2. Frase que nos gusta atribuir a Newton S.XVI, pero que fue dicha antes por Bernardo de Chartres en el S. XII
  3. Cesar Bona, nominado a profesor del año, nos cuenta sus propuestas en esta entrevista. http://www.abc.es/familia-educacion/20150924/abci-cesar-bona-entrevista-201509181800.html
  4. Today, Harvard Project Zero’s work includes investigations into the nature of intelligence, understanding, thinking, creativity, ethics, and other essential aspects of human learning. Our mission is to understand and enhance high-level thinking and learning across disciplines and cultures and in a range of contexts, including schools, businesses, museums, and digital environments. http://www.pz.harvard.edu/
  5. que explican en este video: https://vimeo.com/96762490 .
  6. “La Educación en peligro” Inger Enkvist Grupo Unisón Ediciones. 2000
  7. El pasado mes de julio se celebró en Bilbao un congreso de extraordinario interés y nivel: ICOT (International Conference on Thinking) en su 17ª edición, donde los exponentes de las mejores escuelas y teorías sobre pensamiento conversaron durante 5 días sobre cómo aprendemos y pensamos hoy. http://www.icot2015.com/es/ponentes.html
  8. http://www.elmundo.es/espana/2014/10/21/54455b9f22601d22738b458e.html
  9. http://pliseducacion.blogspot.com.es/2015/09/las-palabras-cuentan.html
  10. De la entrevista a Cesar Bona arriba citada: —¿Qué debe cambiar para que los alumnos tengan mejores resultados? —La formación del profesorado. En su programa, por ejemplo, hay un cuatrimestre de sintaxis. Si se sustituyera por enseñar a los futuros maestros a hablar en público, estimular su creatividad o saber gestionar emociones sería mucho más provechoso para todos.
  11. https://www.coursera.org/course/criticalthinking 

 

Espíritu grafitero

LA REBELDÍA AL SERVICIO DE LA EDUCACIÓN.

La semana pasada borraron todos los graffitis en mi barrio. ¿Saben cuánto tiempo tardaron en aparecer los graffitis en esas paredes recién repintadas? ¡¡Una noche!! La diferencia es que ahora lucen nuevos y brillantes sobre un bonito tono granate uniforme.

Mi corazón se debate entre el rechazo y la admiración: los graffitis en las paredes de la ciudad dan un aspecto descuidado y sucio a las calles y eso me desagrada profundamente. Me encanta mi ciudad y me gusta enseñarla a mis amigos cuando vienen de visita, orgullosa del arte y la cultura que se refleja por las calles. Por otra parte me admiran los grafiteros que audazmente, en sitios de difícil acceso, a veces incluso peligroso, como las medianas de una carretera, plantan sus firmas decoradas con bonitos y brillantes colores.

Me pasma y admira su rebeldía para detectar cualquier espacio “en blanco” apto para sus sprays. El grafitti tiene una filosofía de la que ahora me gustaría emplear unas pinceladas para aplicarlas al campo de la educación.

grafitti
El reto. Entre los grafiteros existe un espíritu de “a ver quién pinta más”, “a ver quién lo hace mejor”, “a ver quien pinta en el sitio más alto”, etc. Este espíritu es precisamente el que mantiene vivo el continuo proceso de creación y desarrollo en todos sus aspectos, ir a más, mejorar… En definitiva, evolucionar.” (1)
Este espíritu de estar siempre “tramando” el superarse a uno mismo es un aspecto propio de cualquier profesor.

Cada curso que comienza, cada vez que entramos en clase, pensamos en cómo hacerlo aún mejor. Preparamos las clases con esmero aplicando las cosas que hemos aprendido en cursos, en los libros que leemos sin parar sobre nuevas metodologías, psicología evolutiva, pedagogía, …

Es cierto que el cansancio del curso, la brega diaria con adolescentes y pre-adolescentes, puede mermar las energías que se requieren para estar en esta actitud de superación y evolución. También nos resta energías la cantidad de proyectos a los que hay que prestar atención, entre los que se encuentra los requerimientos de las leyes educativas, siempre nuevas.

grafiteros-empleados-
Para mantener despierto el espíritu de reto, los grafiteros tiene un truco: trabajan “en equipo”. A los profesores a veces nos falta esto. Trabajar de verdad como un equipo donde el proyecto común es el alumno.

Es verdad que en las salas de profesores compartimos las dificultades que puede tener un alumno y solicitamos consejo, pero normalmente no se trabaja la solución en equipo implementándola en las distintas clases para que tenga una mayor eficacia. Parece que si un alumno tiene dificultad en una determinada asignatura, eso no es problema del profesor de otra asignatura distinta ni al alumno le afecta en otros resultados.

Y esto no es así. Según nos explica Gardner (2) con su teoría de las inteligencias múltiples, al definir la inteligencia como una capacidad, Gardner -sin negar el componente genético- la convierte en una destreza que se puede desarrollar y al reconocer la existencia de ocho inteligencias diferentes e independientes, que inter actúan y se potencian recíprocamente da la clave para potenciar el aprendizaje en todos los alumnos.

Así se explica que si mejoramos la inteligencia naturalista de un alumno que parece “negado” para ella, estamos mejorando también su inteligencia lingüística y matemática y viceversa, y así con cada una de las ocho inteligencias que describe Gardner.

Las asignaturas han dejado de ser compartimentos estancos, no sólo por la incorporación de las inteligencias múltiples, sino también por la incorporación de las competencias.

La ley (no sólo la LOMCE, sino también lo exigía la LOE) exige un aprendizaje por competencias que requiere cada vez más de los profesores un trabajo coordinado, donde los límites de las asignaturas son borrosos, se amplían y entremezclan. Un trabajo en equipo donde el foco está en el alumno más que en los contenidos.

Uno de los elementos clave en la enseñanza por competencias es despertar y mantener la motivación hacia el aprendizaje en el alumnado, lo que implica un nuevo planteamiento del papel del alumno, activo y autónomo, consciente de ser el responsable de su aprendizaje. (3)

Este es el reto que nos plantea la ley y que yo propongo afrontar en equipo. Cambiando la metodología de trabajo en equipo del profesorado a una metodología de verdad cooperativa.

Si la LOMCE nos anima a emplear metodologías cooperativas con los alumnos, ¿porqué no las usamos también en nuestro trabajo personal? Cooperando con todos los profesores a la hora de plantear las programaciones por competencias, los retos que se nos plantean en clase con estas nuevas metodologías  activas y contextualizadas y en las evaluaciones, que ya no serán sólo realizadas con medias sacadas de exámenes escritos, sino del montón de actividades que se han desarrollado durante el periodo evaluativo.

Como en ITEM sabemos lo difícil que puede resultar implantar este espíritu en la sala de profesores, en nuestro trabajo con distintos centros educativos, proponemos siempre una tutoría individual de los profesores que incluye las visitas a sus clases y a alguna de sus reuniones para darles feedback de lo que vemos y ayudarles a mejorar en su estrategia de enseñanza y de trabajo en equipo.

pintada romantica
Para mantener despierto el espíritu de reto, los grafiteros también compiten por ser siempre mejores que el resto de grupos. Los profesores deberíamos añadir este factor de competición como una motivación e impulso a la mejora continua. Mirar nuestro trabajo comparándolo con el de la competencia, con los mejores, ya sean nacionales o internacionales. Si nos comparamos con los mejores, no solo de España, sino de Europa o internacionales, entonces el impulso será mayor.

Por eso, las evaluaciones externas tienen un factor muy positivo de competición (siempre que no las pervirtamos al centrar algunas clases extra a enseñar a nuestros alumnos a cómo salir airosas de ellas. Lo interesante sería salir muy airosos de esas evaluaciones con las competencias que se adquieren en las clases ordinarias del colegio). Exámenes como CDI, LEA nos permiten compararnos nacionalmente. El de PISA nos permite compararnos internacionalmente.

Aceptemos el reto y ¡trabajemos por mejorar esos resultados! Sin centrarnos en los exámenes en si, sino en hacer competente al alumno para que alcance los mejores resultados en esos exámenes y en la vida.

la mente abierta
La rebeldía. En el graffiti el símil sería dibujar con el aerosol en una superficie no permitida convirtiendo esos signos en violencia visual hacia el poder: La ley.

No pido que los profesores se rebelen contra la ley. No. Pido que se rebelen contra lo que venimos haciendo hasta ahora y nos atrevamos a aplicar el anexo II de la Orden ECD/65/2015 que describe las relaciones entre competencias y contenidos y criterios de evaluación. En ese anexo se dice:

Los métodos deben partir de la perspectiva del docente como orientador, promotor y facilitador del desarrollo competencial en el alumnado; además, deben enfocarse a la realización de tareas o situaciones-problema, planteadas con un objetivo concreto, que el alumnado debe resolver haciendo un uso adecuado de los distintos tipos de conocimientos, destrezas, actitudes y valores; (…) mediante prácticas de trabajo individual y cooperativo. (4)

Os dejo aquí un vídeo de un proyecto precioso que en un barrio de favelas de Rio de Janeiro han realizado dos soñadores-emprendedores imbuidos de este espíritu grafitero.

Elena Jiménez-Arellano Larrea

Elena graffitti

(1) http://www.valladolidwebmusical.org/graffiti/historia/08filosofia.html

(2) Howard Gardner, “Inteligencias múltiples” Ed. Paidós. 2011 versión original  Howard Gardner, “Multiple Intelligences: The Theory In Practice”. 1993. Basic Books

(3) BOE 29-01-2015 Orden ECD/65/2015  Anexo II

(4) BOE 29-01-2015 Orden ECD/65/2015  Anexo II