Educar por competencias. Comienza la revolución.

4 diciembre, 2014
top of the world

Me cuentan mis padres que cuando apenas tenía 3 años y vivíamos en la calle de Jorge Juan semiesquina Alcalá, pensaron que tenían que enseñarme a ser autónoma y a orientarme y me explicaron que si andaba, nada más salir del portal, todo el rato tocando la pared con mi mano derecha, daría la vuelta a la manzana y llegaría de nuevo al portal. Dicho y hecho: me bajaron a la calle y me mandaron “solita” a dar la vuelta a la manzana. Por supuesto mi madre miraba desde el balcón sin ser vista y mi padre me seguía por detrás sin que le viera.

anda por la calle

No sé si fue por eso pero el caso es que suelo orientarme muy bien –incluso en los parkings de las grandes superficies- y tengo un algo de aventurera y de atrevida para lanzarme a lo nuevo.

¿Por qué os cuento esta historieta familiar? Creo que tiene mucho que ver con el tema de ENSEÑANZA POR COMPETENCIAS que quiero hablar en este post.

Competencias entendidas tal y como lo hacen las dos últimas leyes de educación como una combinación de habilidades prácticas y conocimientos, un “saber hacer” que permite desenvolverse con soltura y éxito en la vida académica, social y profesional.

Desde “hace dos leyes” que las competencias se han incluido como herramienta educativa siguiendo una Recomendación de la UE del año 2006. Y eso son buenas noticias, porque implantar la enseñanza por competencias supone renovar la práctica docente cambiando la metodología de enseñanza y sobre todo cambiando el objetivo final.

Hasta ahora la enseñanza se centraba en la transmisión de conocimientos abstractos y fuera de contexto usando un método memorístico. Ahora se trata de enseñar para la vida y por lo tanto de vincular el proceso cognitivo con el afectivo para desarrollar y solucionar tareas concretas con un método cooperativo y conectado.

Introducir la enseñanza de las competencias  en el día a día de la clase supone un cambio radical en “lo que hacemos” los profesores en clase y, mas importante aún, “para qué lo hacemos”. Y eso, señores, ¡es una revolución!

Les propongo un ejercicio de imaginación para visualizar la revolución.

Imagínense ustedes un aula, de las de toda la vida, con pupitres hacia la pizarra de tiza o de rotulador -quizá incluso hay una pizarra digital-, un libro sobre la mesa y un profesor explicando en la pizarra o sentado en su solemne mesa de profesor.

 

Algo así:

clase china

 Intenten, en esa clase enseñar las siguientes competencias (tomadas al buen albur del batiburrillo de mi cabeza):

Gestionar la diversidad de opiniones

Afán de investigar

Espíritu emprendedor

Capacidad de relacionar temas transversales

Expresarse bien hablando en público

Aprender a trabajar en equipo

Aprender a expresar bien las propias ideas de modo asertivo

Capacidad de análisis crítico de un texto, de una realidad…

Capacidad de diálogo con ideas opuestas

Generar ideas alternativas

Confianza en uno mismo…

No sé si lo visualizan. Yo, que tengo una mente bastante calenturienta no consigo verlo. No, porque no es posible acceder a la enseñanza de competencias usando la tradicional metodología. Ha llegado la hora de renovarse o morir.

Esa imagen es un fotograma de la película “Ni uno menos” que aconsejo ver para comprobar que el verdadero aprendizaje significativo y para la vida, se produce siempre que los alumnos se levantan de sus pupitres, dejan de copiar de la pizarra y pasan a resolver problemas de la vida real como por ejemplo calcular cuánto dinero hace falta para ir y volver a la ciudad en autobús.

Por todo esto, no es posible ajustarnos a la reforma simplemente programando las competencias en la programación de clase sin más. Tampoco añadiendo una columna más a nuestras ya largas hojas de evaluación (no las llamamos sábanas sin razón). Para enseñar competencias hay que enseñarlas de un modo distinto, programarlas de un modo distinto y evaluarlas de un modo distinto.

La educación por competencias sólo se puede hacer enseñando los contenidos usando unas herramientas distintas de las que veníamos usando: libro, pizarra, clase magistral. Para enseñar competencias el profesor pasa a ser un guía y catalizador de los procesos de aprendizaje, usará otras herramientas en las que el aprendizaje es más activo por parte de los alumnos y podrá evaluar las competencias adquiridas al evaluar la adquisición de los contenidos.

La pregunta del millón es, si, hay que renovarse, pero ¿cómo?

Hay muchas nuevas metodologías, muy buenas, que se pueden escoger como metodología única del centro, o metodología de una asignatura, o incluso, el profesor puede ser conocedor de varias metodologías y aplicarlas según convenga conforme a su propia programación. Ejemplos de metodologías muy eficaces en resultados y atractivas son: aprendizaje cooperativo, flipped classroom, inteligencias múltiples, PBL (aprendizaje por Proyectos o por problemas), y un largo etcétera.

Sobre cuáles son mejores siempre hay un gran debate. Mi opinión es que mejor es la metodología que se aplica adecuadamente al grupo adecuado en el momento adecuado. Y que cualquiera, adaptada y desarrollada para las propias necesidades es la mejor.

Y la siguiente pregunta es y ¿hacia dónde, en qué dirección?

Lo bueno de esto es que cada centro elige. Hay mil maneras de llegar a Roma. Lo que es importante es que cada colegio elija el modo más adecuado conforme a su misión, visión y valores. Es toda una oportunidad para crear una imagen de marca, para crear una ventaja competitiva, para hacer de nuestro colegio algo único, con una oferta difícilmente imitable.

Me quedaría por apuntar algunas ideas más para abundar en los motivos por los que la enseñanza por competencias es una buena noticia:

  1. No parece ser una moda que pasa, fruto de un afán reformista de la educación. Tiene una finalidad clara de preparar para la vida real y está apoyada a nivel europeo
  2. Permite una gran flexibilidad en los modos de implementarla, lo que da gran libertad a los centros educativos para elegir los modos que más se ajusten a su modo de ser o idiosincrasia.
  3. Esta libertad permitirá desarrollar interesantes diferenciaciones entre los centros educativos que ya podrán competir ofreciendo su propio carácter y ventaja competitiva por el modo en que hacen el desarrollo de las competencias en su centro educativo.
  4. Supondrá una sacudida al método memorístico de contenidos que tan malos resultados nos está dando en el actual sistema educativo y permitirá mejorar los resultados de las valoraciones internacionales en breve tiempo.

 Y como no se trata de cambiar por cambiar, hay que formularse otra pregunta más interesante aún: ¿qué hacer para que sea un cambio eficaz? ¿qué baremos usaremos para valorar su eficacia?

Mi propuesta es muy clara. Para que el cambio metodológico sea eficaz debe ser trabajado por todos los artífices educativos, es decir, por todos los profesores. No se trata sólo de consensuar la necesidad del cambio, sino de elaborar el cambio con ellos.

Junto con eso, el otro ingrediente indispensable es el compromiso del equipo directivo para que facilite toda la formación en herramientas educativas que requieran los profesores y las inversiones en los medios requeridos para su implementación. Se requiere el compromiso de toda la organización para que el cambio metodológico sea eficaz y eficiente en tiempo y en dinero.

En ITEM estamos acompañando a varios centros en la implementación de cambios en los procesos metodológicos y nos estamos enriqueciendo con la experiencia. No dudes en escribirnos tus consultas y compartiremos contigo lo que vamos aprendiendo. 

Elena Jiménez-Arellano Larrea

2 Comments

  1. Borja   23 diciembre, 2014 10:47 / Reply

    Muy buena entrada. Superior a las demás. Das en el talón de aquiles en la educación. Hay que renovarse, no podemos seguir igual que antes… Y es verdad: es necesario el compromiso de todos. A los mayores les cuesta más pues se encuentran más tranquilos y seguros en sus tradicionales clases magistrales. Los jóvenes son más dispuestos a aprender, a innovar, a estudiar. Que pena que tanto los que estudian Magisterio como los que hacen el Master para ser profesor de la ESO estén muy poco cualificados y sigan con modelos anti diluvianos.
    Pero no hay que desanimarse. Hay muchos que estamos dispuestos al cambio. Y además, con la crisis demográfica que nos viene solo sobreviviremos los más evolucionados. Eso será así y si no al tiempo.

    • Item   26 diciembre, 2014 18:12 / Reply

      Gracias por este feedback. Necesitaba leer TODO lo que apuntas. El sábado 24 de enero hemos organizado una sesión de trabajo a la que hemos invitado a muchos colegios -por supuesto estás invitado en asiento preferente por ser asiduo lector y comentarista- en la que expondremos nuestra propuesta para realizar este proceso sin demasiado derramamiento de sangre. Venue aún por decidir, depende del patrocinador, seréis convocados por esta mismo blog.

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